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¿ES ÚTIL LA ANSIEDAD?

Hola a todos,

Hoy os queremos hablar de un tema que cada vez afecta más a la población, la ansiedad.

Es curioso que el cuerpo y la mente humana no hayan podido evolucionar mucho desde la aparición de los primeros seres humanos. La realidad es que reaccionamos igual ante un tigre que nos va a atacar, que ante un examen.

Se estima que en España una de cada cuatro personas padece o ha padecido ansiedad. Por lo tanto, se trata de un trastorno psicológico bastante común entre la población, especialmente la femenina, que si no se trata correctamente puede convertirse en un trastorno más grave.

El problema surge cuando el cuerpo responde del mismo modo ante un examen que ante el ataque de un tigre y no somos capaces de entender qué es lo que nos está pasando.

Un hecho estresante no tiene porqué ser algo negativo. Una situación estresante hará que nuestro cuerpo y nuestra mente se movilicen para resolver aquello que nos amenaza.

Por ejemplo, si estoy jugando al fútbol y viene un contrario a marcar en mi portería, reaccionaré para intentar quitarle la pelota.

Daré una respuesta de estrés: tensaré mis músculos, se acelerará mi frecuencia cardíaca…

Volviendo a la pregunta de inicio, ¿Es útil la ansiedad? La respuesta es SÍ, lo es y mucho. La ansiedad permite a las personas resolver y actuar en situaciones cotidianas. De hecho es en gran medida una emoción que nos ha ayudado a sobrevivir como especie. La ansiedad hace que nuestro cuerpo reaccione consiguiendo que estemos alerta. Hace que el corazón esté preparado para alimentar nuestros músculos, hace que estemos preparados para usar todos nuestros recursos con el fin de resolver la situación que se nos plantea.

Como hemos dicho anteriormente es útil la ansiedad en situaciones “amenazantes”, pero no es tan útil y comienza a ser un problema cuando se comienza a sentir los síntomas que vamos a mencionar de forma habitual:

  • Físicos: taquicardia, falta de aire, temblores, sudoración, nauseas, vómitos, dificultad motora, mareos entre otros.
  • Psicológicos y conductuales: sensación de peligro constante, inseguridad, inquietud, agobio, estado de alerta, bloqueos, impulsividad.
  • Cognitivos: confusión y dificultades para concentrarse o prestar atención.
  • Sociales: dificultad para expresarse, irritabilidad y ensimismamiento.

 

A continuación, os vamos a dar una sería de pautas para intentar evitar o disminuir esa ansiedad y si por uno mismo no se consigue, hay que pedir ayuda a un profesional para que no vaya en aumento.

      1. Interpretar correctamente las cosas y situaciones. Elimina los pensamientos negativos.
      2. Aceptar lo que está pasando. No intentar huir
      3. Hablar y expresar los sentimientos
      4. Saber qué es la ansiedad y para qué sirve. Entender su funcionamiento.
      5. Realizar actividades agradables diariamente
      6. No vivir siempre “preocupado”
      7. Realizar ejercicio físico
      8. Cuidar la alimentación
      9. Reír
      10. Descansar

Esperamos que os sea de utilidad

Un saludo

Nagore y Amaia

 

(Referencias)

Revista Objetivo Bienestar