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¿POR QUÉ SIENTO QUE EL TIEMPO PASA CADA VEZ MÁS RÁPIDO?

Hola a todos,

Probablemente muchos habéis experimentado esa sensación de las ganas que teníais de que llegara el verano y sin daros cuenta ya se ha pasado. Aunque en realidad es algo que también sentimos en invierno, otoño, primavera y a lo largo de todo el año en general.

Parece que el tiempo avanza cada vez más rápido a medida que vamos envejeciendo.

A continuación os vamos a dejar una serie de razones que explicarían por qué sentimos que el tiempo pasa más rápido y nos genera más presión:

      1. Un problema de proporciones

        Cuando uno tiene cinco años, un año representa el 20% de tu vida. En cambio, cuando tienes 50, un año es sólo el 2% del total.

        Con esa diferencia de proporciones, ¿cómo no vamos a sentir que el tiempo avanza diferente?

      2. Los recuerdos

        Miramos nuestra vida no sólo respecto a un factor cronológico, sino que también sobre la base de recuerdos vividos.

        La infancia es la etapa donde mayores recuerdos se recogen debido a la intensidad de la carga emocional que eventos comunes nos provocan y por tanto, estamos más propensos a recordarlos después.

      1. Se nos escapa el tiempo

        ¿A quién no le ha pasado que estando inmerso en un libro cuando finaliza la lectura, se termina dando cuenta que la media hora que se había propuesto leer originalmente se ha extendido a una hora y media?

        En el fondo, lo que esto implica es que cuando terminamos nuestros proyectos mucho después de lo esperado, al final terminamos sintiendo que el tiempo se ha movido hacia adelante mucho más rápido de lo que debería.

      2. Hacemos cosas bajo presión

        Entre los 16 y los 50 años estamos más expuestos a desarrollar labores bajo presión. Siempre que hacemos cosas bajo presión, experimentamos que el tiempo avanza más rápido. Como por ejemplo, cuando tienes que entregar un proyecto al día siguiente y aún no lo has terminado y sientes que el reloj voló y que no has tenido tiempo suficiente para preparar bien el trabajo.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Os queremos mencionar una serie de cosas para que sintamos que el tiempo avanza más lento.

La primera es terminar las cosas que tenemos pendientes. Generalmente cuando hay asuntos que no hemos finalizado, nuestra mente divaga y terminamos desconcentrándonos de lo que estamos haciendo realmente, lo que ayuda a que a veces perdamos la noción del tiempo y este se nos escape.

La segunda es tener metas realistas, es importante pensar antes cuánto tiempo nos va a llevar realizar lo que tenemos pensado hacer, siendo realistas y objetivos.

La tercera, parece muy fácil pero muchas veces no le damos importancia a apreciar bien cada momento de nuestras vidas, por muy cotidiano o simple que pueda parecer.

Esperamos que os guste

Un saludo

Nagore y Amaia

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LA REALIDAD DE SER MAMÁ

Me sentía agotada, pensaba cada día que no podría con ello. Me levantaba por la noche, le daba de comer, le cambiaba el pañal y cuando me quería dar cuenta, otra vez tenía que comer. Por las noches me enfadaba, necesitaba descansar y no podía, estaba de mal humor y eso me hacía sentir culpable. Muchas noches lloraba con mi hija, ¿por qué no me dijo nadie que sería tan difícil?¿Por qué me siento así? Se supone que debía estar contenta, yo deseaba tener un hijo”.

¿No decían que ser madre es los más maravilloso del mundo? ¿O qué el parto es lo complicado y que luego todo es sencillo? ¿O qué una madre y un hijo se entienden a la primera?.

A las madres se les informa del embarazo, los síntomas, las contracciones, el parto, pero ¿y luego qué? ¿Qué pasa cuando se lleva a casa a ese ser recién nacido…?

Primero, hay un proceso de adaptación. Hay que ir poco a poco conociendo a ese nuevo miembro de la familia y entender que alguien va a depender de uno, durante los primeros años nada menos que para sobrevivir; y después, para educarse, moldear su personalidad y demás cuestiones, en donde habrá momentos de dudas, miedos, cansancio, agotamiento, de sentimientos encontrados… pero todos estas emociones son normales.

En ocasiones, muchas madres, aún habiendo deseado ser madres, se ven invadidas por un sentimiento que les genera culpa, arrepentimiento, cuestionarse la valía como madres o sentirse que no van a ser capaces de poder con todo.

A continuación, os vamos a dar una serie de recomendaciones para que las mamás no lleguen a sufrir estos sentimientos:

    • Expresar emociones. No hay emociones buenas ni malas, todas ellas están justificadas y es bueno que se expresen.

    • Adaptación a la nueva situación. Hay que darse un tiempo para ir normalizando la nueva situación.

    • No perder la identidad como mujer. Es necesario que la mamá poco a poco vaya recuperando la identidad de antes de convertirse en madre, porque no sólo eres madre si no también eres mujer.

    • Valorarse. Reforzarte, elogiarte, decirte lo valiente y bien que lo haces, es necesario porque en ocasiones uno mismo es el más crítico.

    • Apoyo social. No estés sola, intenta rodearte de gente para poder hablar, desahogarte.

    • No hay “malas” madres. Todas las madres lo hacen lo mejor posible.

En un tiempo, las madres miraréis hacia atrás y recordaréis una mezcla de sentimientos, felicidad, placer, miedo, preocupación, cansancio….Pero, a pesar de todo, también diréis sin dudarlo que ha merecido la pena.

Esperamos que os guste

Un saludo

Nagore y Amaia

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¿SE PUEDE APRENDER A SER ASERTIVO?

Hola a todos,

La respuesta es sí, se puede aprender a ser asertivo, pero antes de deciros cómo, vamos a empezar definiendo la asertividad.

La asertividad es la capacidad de expresar las opiniones, los sentimientos, las actitudes y los deseos, y reclamar los propios derechos de una manera que no afecte a los derechos de los demás.

Las personas asertivas saben lo que quieren, están seguras de sí mismas, y en esa misma medida, tienen un nivel alto de autoestima y autoconfianza, establecen una comunicación clara y directa con los demás, son proactivas buscando continuamente sus objetivos propuestos, y aceptan las limitaciones que tanto los elementos como las personas en algún momento pueden interponerles.

Si no eres una persona asertiva no debes preocuparte, se puede llegar a ser asertivo, pedir lo que necesitas y conseguir lo que quieres, sin dejar de ser uno mismo.

A continuación os vamos a dar una seria de claves para aprender a ser asertivo:

1. Comienza con algo pequeño

Si la idea de ser asertivo te hace sentir especialmente mal o inseguro, comienza con situaciones de bajo riesgo. Por ejemplo, si pides una hamburguesa, y el camarero te trae un salmón a la plancha, hazle ver su error y envíalo de vuelta. Si sales de compras con tu pareja y estás tratando de decidir sobre un lugar para comer, manifiesta tu opinión a la hora de elegir a donde ir.

Una vez que te sientas cómodo en estas situaciones de bajo riesgo, comienza subiendo la dificultad poco a poco.

2. Empieza diciendo NO

En el camino para ser más asertivo, el NO es tu mejor compañero. Debes decir no más a menudo. Es posible ser firme y decidido con el NO sin dejar de ser considerado. Al principio, decir que no puede hacer que te sientas ansioso, pero con el tiempo llegarás a sentirte bien y bastante liberado.

Es probable que algunas personas se sientan decepcionadas ante esta nueva situación. Pero recuerda que mientras expreses tus necesidades de una manera considerada, no eres en absoluto responsable de su reacción.

3. Sé simple y directo

Cuando te estás afirmando a ti mismo, menos es más. Haz tus peticiones de manera sencilla y directa. No hay necesidad de dar explicaciones elaboradas. Es suficiente con decir educadamente lo que piensas, sientes o deseas.

4. Utiliza el “yo”

Al hacer una petición o expresar desaprobación usa el “yo”. Hazlo siempre en primera persona. En lugar de decir: “Eres muy desconsiderado. No tienes ni idea de lo duro que ha sido el día de hoy. ¿Por qué me pides que haga todas estas tareas?”, debes decir “Estoy agotado hoy. Veo que quieres que haga todas estas cosas, pero no voy a poder hacerlas hasta mañana”.

5. No te disculpes por expresar una necesidad o deseo

Al menos que estés pidiendo algo que sea manifiestamente irrazonable, no hay razón para sentirse culpable o avergonzado por expresar una necesidad o deseo. Así que deja de pedir disculpas cuando pides algo. Sólo pídelo educadamente y espera a ver cómo la otra persona responde. Ser asertivo es comunicar.

6. Utiliza el lenguaje corporal y el tono de voz

Debes parecer seguro al hacer una solicitud o indicar una preferencia. Ponerse de pie, inclinarse un poco, sonreír o mantener una expresión facial neutra, mirar a la persona a los ojos, son acciones que denotan seguridad. También debes asegurarte de hablar con claridad y en voz lo suficientemente alta.

7. No tienes que justificar o explicar tu opinión

Cuando tomas una decisión o das una opinión con la que otros no están de acuerdo, un modo en el que van a tratar de ejercer control sobre ti será exigiendo que des una justificación de tu elección, opinión o comportamiento. Si no puedes encontrar una razón suficiente, suponen que debes estar de acuerdo con lo que quieren.

Las personas no asertivas, con su necesidad de agradar, se sienten obligadas a dar una explicación o una justificación para cada elección que hacen, incluso si la otra persona no se la pidió.

8. Sé persistente

A veces te enfrentas a situaciones en las que inicialmente no encuentras respuesta a tus solicitudes. No te limites a decirte a ti mismo: “Al menos lo intenté “. A menudo para ser tratado con justicia tienes que ser persistente. Por ejemplo, si te cancelaron un vuelo, sigue preguntando acerca de otras opciones, como ser transferido a otra línea aérea, para poder llegar a tu destino a tiempo.

9. Mantén la calma

Si alguien está en desacuerdo o desaprueba tu elección, u opinión, no debes enfadarte o ponerte a la defensiva. Es mejor buscar una respuesta constructiva o decidir evitar a esta persona en futuras situaciones.

10. Elije tus batallas

Un error común que cometemos en el camino para ser más asertivo es tratar de ser firme todo el tiempo. La asertividad es situaciones y contextual. Puede haber casos en los que ser asertivo no te llevará a ninguna parte y tomar una postura más pasiva o por el contrario, algo más activa puede ser la mejor opción.

La diferencia básica entre ser asertivo y ser agresivo es la forma en que nuestras palabras y comportamientos afectan a los derechos de los demás” Sharon Anthony Bower

Un saludo

Nagore y Amaia

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EL PRINCIPITO

Hola a todos,

¡Ya ha comenzado el mes de abril! Y justo en este mes, concretamente el 6 de abril, ha sido el aniversario del libro “EL PRINCIPITO”, ni más ni menos que 75 años.

Por ello nos gustaría hacer mención de algunas de las enseñanzas que nos ha aportado este maravilloso libro tanto a nosotros, los adultos, como a los más pequeños.

Empatía, inteligencia, compasión o como superar un duelo, han sido algunas de las grandes lecciones que nos ha aportado este libro. En este post, queremos mostraros las más destacadas y las que más nos han gustado a nosotras, muy relacionadas con nuestra profesión y aplicables a la vida cotidiana. Son mensajes para toda la vida.

1. Todas las amistades son diferentes pero importantes a su manera.

Hay amistades hechas de risas o dolores compartidos; otras de horas de escuela; otras de juegos de juventud, salidas, cines o diversiones; otras de un momento clave vivido en coincidencia… y luego están aquellas que nacen sin saber por qué… incluso de silencios comprendidos o de simpatía mutua sin explicación”.

Lo que viene a decir con esto, es que todas las amistades son igualmente válidas y valiosas, pero como las personas, son únicas y diferentes.

2. Lo más valioso de lo que podemos adueñarnos, son las experiencias y oportunidades que nos da la vida.

“Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante”.

Las experiencias que nos pasan en la vida, es lo que nos hace ser lo que somos, y lo que nos ayuda a entender las cosas.

3. Nos recomienda que disfrutemos de la vida, que, aunque seamos adultos, no significa que no podamos divertirnos.

“Todos los mayores han sido primero niños, pero pocos lo recuerdan”

Aunque pueda sonar a tópico, tenemos derecho a disfrutar. Ser adulto implica tener ciertas responsabilidades y preocupaciones, pero que ello no impida disfrutar de las pequeñas cosas.

4. Tenemos derecho a equivocarnos, y eso no es malo. Probar nuevos caminos y arriesgar.

Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos»

Tratar de no tener miedo a hacer cosas diferentes, eso nos ayuda a crecer.

5. La exigencia excesiva, nos llena de insatisfacciones.

Se debe pedir a cada cual lo que está a su alcance realizar»

Si pedimos a la gente o a nosotros mismo más de lo que podemos hacer o dar, vamos a acabar generando un malestar. Por tanto, que cada uno haga lo que es capaz de hacer.

6. Es más difícil juzgarnos a nosotros mismo que a los demás.

“Si consigues juzgarte rectamente es que eres un verdadero sabio»

Desterrar prejuicios. Intentar conocernos a nosotros mismos con nuestras virtudes y defectos. Debemos intentar mantener el respeto por nosotros mismo y por los demás.

¡Esperamos que sea de vuestro interés! Y recordad….

Solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos.»

Un saludo

Nagore y Amaia

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¿ES ÚTIL LA ANSIEDAD?

Hola a todos,

Hoy os queremos hablar de un tema que cada vez afecta más a la población, la ansiedad.

Es curioso que el cuerpo y la mente humana no hayan podido evolucionar mucho desde la aparición de los primeros seres humanos. La realidad es que reaccionamos igual ante un tigre que nos va a atacar, que ante un examen.

Se estima que en España una de cada cuatro personas padece o ha padecido ansiedad. Por lo tanto, se trata de un trastorno psicológico bastante común entre la población, especialmente la femenina, que si no se trata correctamente puede convertirse en un trastorno más grave.

El problema surge cuando el cuerpo responde del mismo modo ante un examen que ante el ataque de un tigre y no somos capaces de entender qué es lo que nos está pasando.

Un hecho estresante no tiene porqué ser algo negativo. Una situación estresante hará que nuestro cuerpo y nuestra mente se movilicen para resolver aquello que nos amenaza.

Por ejemplo, si estoy jugando al fútbol y viene un contrario a marcar en mi portería, reaccionaré para intentar quitarle la pelota.

Daré una respuesta de estrés: tensaré mis músculos, se acelerará mi frecuencia cardíaca…

Volviendo a la pregunta de inicio, ¿Es útil la ansiedad? La respuesta es SÍ, lo es y mucho. La ansiedad permite a las personas resolver y actuar en situaciones cotidianas. De hecho es en gran medida una emoción que nos ha ayudado a sobrevivir como especie. La ansiedad hace que nuestro cuerpo reaccione consiguiendo que estemos alerta. Hace que el corazón esté preparado para alimentar nuestros músculos, hace que estemos preparados para usar todos nuestros recursos con el fin de resolver la situación que se nos plantea.

Como hemos dicho anteriormente es útil la ansiedad en situaciones “amenazantes”, pero no es tan útil y comienza a ser un problema cuando se comienza a sentir los síntomas que vamos a mencionar de forma habitual:

  • Físicos: taquicardia, falta de aire, temblores, sudoración, nauseas, vómitos, dificultad motora, mareos entre otros.
  • Psicológicos y conductuales: sensación de peligro constante, inseguridad, inquietud, agobio, estado de alerta, bloqueos, impulsividad.
  • Cognitivos: confusión y dificultades para concentrarse o prestar atención.
  • Sociales: dificultad para expresarse, irritabilidad y ensimismamiento.

 

A continuación, os vamos a dar una sería de pautas para intentar evitar o disminuir esa ansiedad y si por uno mismo no se consigue, hay que pedir ayuda a un profesional para que no vaya en aumento.

      1. Interpretar correctamente las cosas y situaciones. Elimina los pensamientos negativos.
      2. Aceptar lo que está pasando. No intentar huir
      3. Hablar y expresar los sentimientos
      4. Saber qué es la ansiedad y para qué sirve. Entender su funcionamiento.
      5. Realizar actividades agradables diariamente
      6. No vivir siempre “preocupado”
      7. Realizar ejercicio físico
      8. Cuidar la alimentación
      9. Reír
      10. Descansar

Esperamos que os sea de utilidad

Un saludo

Nagore y Amaia

 

(Referencias)

Revista Objetivo Bienestar

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¿VIVES INSTALADO EN LA QUEJA?

Nos gustaría comenzar preguntando si creéis que: ¿Vivís instalados en la queja? Pues ya es hora de dar la vuelta a la queja porque (aunque la perfección no exista…) como decía Sir Arthur Conan Doyle, creador del famoso detective Sherlock Holmes: “Perfecto es quien vive sin enojos y muere sin quejas”. Esto es, en realidad un reto difícil de conseguir, pero nadie dijo que fuera fácil.

Quejarse es un hábito que aprendemos muy rápido desde pequeños, cuando algo no nos gusta o no cumple con nuestras expectativas nos quejamos hasta tal punto que nuestros padres, hermanos, abuelos o amigos nos pueden llegar a llamar “quejicas”.

Vivimos en un mundo con demasiadas quejas y poca acción para solucionarlas. Tenemos una tendencia para centrarnos en lo malo o lo negativo que nos imposibilita tener una visión hacia algo más saludable. En esta sociedad, en muchas ocasiones vivimos lamentándonos por las cosas que no nos gustan y al mismo tiempo hacemos muy poco para cambiarlo.

Pero tampoco queremos ser derrotistas porque es cierto que los años pasan y, como norma general, aprendemos a quejarnos menos y hacer más. No obstante, hay personas que, como decimos comúnmente los psicólogos, se instalan en la queja.

¿Qué significa estar instalado en la queja?

La palabra quejar (del latín ‘quassare’, golpear violentamente, quebrantar) significa expresar con la voz el dolor o pena que se siente. También, dicho de una persona: manifestar el resentimiento que tiene de otra. Como podéis ver, estos significados están llenos de negatividad, que lo que acaban provocando es más de lo mismo (círculo vicioso).

Las personas que viven en la queja invierten su tiempo en quejarse por cualquier cosa de manera recurrente. Lo haga ellos u otras personas, solo saben ver los aspectos negativos por lo que nunca están satisfechos buscando nuevas recriminaciones en cualquier ámbito de su vida.

En resumen, cuando se vive en la queja, la persona limita su propio disfrute así como el de los demás.

Dicho de esta manera, puede verse como algo negativo y que ninguna persona querría en su vida. No obstante, vivir en la queja es una posición cómoda y que proporciona beneficios interesantes a la propia persona por lo que cuesta ser conscientes de ésta postura. Puede ayudar a que los demás estén más pendientes de ti, hagan más cosas por ti, te liberen de ciertas tareas… es decir, se consigue cierta atención viviendo de esta manera que genera una falsa sensación de confort.

Pero… ¿qué pasa al final asumiendo esta postura? Que las cosas o los otros no cambian. Aquí es donde nos gustaría hacer una aclaración fundamental. Alguno podrá pensar que hay que quejarse para que las cosas cambien. No necesariamente. Se trata de actuar no de quejarse. Es cierto que todo cambio empieza con la insatisfacción. Pero esta es el comienzo, no el fin. Al final se trata de moverse y cambiar eso que nos genera malestar.

¿Qué consecuencias tiene vivir en la queja?

Aunque ya hemos comentado algunas de ellas, es importante destacar que el hecho de vivir en la queja conlleva otras consecuencias negativas tanto para la propia persona como para su alrededor. Algunos ejemplos son:

  • Disminución de la capacidad resolutiva, puesto que se centra en el problema pero no en la búsqueda de soluciones.

  • Cansancio

  • Visión negativa del mundo y del entorno

  • Desmotivación o desilusión en general

  • Dependencia hacia las otras personas, ya que la persona se apoya en los demás para que resuelvan sus problemas o le planteen posibles soluciones.

  • Estas quejas aumentan el estrés, nuestro cuerpo responde con más tensión y aumentamos el colesterol y la posibilidad de enfermedades de corazón, depresión, acidez y asma, es decir, puede generar síntomas físicos que aumenten la sensación de malestar.

¿Cómo se puede cambiar?

Aunque suene a tópico, lo primero que se necesita es ser consciente de que uno mismo está instalado en la queja. Este hábito, aunque puede ser muy evidente para las personas del entorno, cuesta de reconocerlo en uno mismo. Por lo tanto, es importante analizar el propio discurso o los comentarios de los demás para ver sí uno vive centrado en las soluciones o, por el contrario, en los problemas.

Asimismo, es importante tener presente los beneficios que se obtienen de las quejas para así poder decidir libremente si son prescindibles para uno mismo. Todos hemos de tener en cuenta que al final, la decisión depende de cada uno y todas las formas de vivir son lícitas.

Una vez que se tiene claro, es importante empezar a reducir las quejas. Ser conscientes de cada vez que se queja para poder modificar el pensamiento o la frase por un mensaje más positivo o resolutivo.

¿Por ejemplo, ante la queja frecuente de no llego a final de mes, intentar cambiar el chip y valorar “Es verdad, mis cuentas van justas pero ¿que puedo hacer para cambiar eso? ¿Hay algo de lo que pueda prescindir a corto plazo? ¿Puedo dejar de tomar el café en el bar cada día?”.

Lo esencial en este proceso es dejar el mensaje pasivo de la queja, para poder pasar a la acción. Por lo tanto, ante cualquier queja lo que se ha de poder conseguir es aceptarla, en caso de ser una realidad, y valorar qué puedo hacer con ello.

Por último, os queremos recomendar un par de libros donde la queja queda relegada para dar paso a la acción: El mundo amarillo de Albert Espinosa y El hombre en busca del sentido de Victor Frankl.

Un saludo

Nagore y Amaia

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DÁNDOME CUENTA DE QUE NO ME DOY CUENTA

Me levanto una mañana, salgo de mi casa, hay un pozo en la vereda, no lo veo y me caigo en él.
 Al día siguiente, salgo de mi casa, me olvido que hay un pozo en la vereda, y vuelvo a caer en él.


Tercer día: salgo de mi casa tratando de acordarme que hay un pozo en la vereda, sin embargo no lo recuerdo, y caigo en él.


Cuarto día: salgo de mi casa tratando de acordarme del pozo en la vereda, lo recuerdo, y a pesar de eso, no lo veo y caigo en él.

Quinto día: salgo de mi casa, recuerdo que tengo que tener presente el pozo en la vereda y camino mirando al piso, y lo veo y a pesar de verlo, caigo en él.

Sexto día: salgo de mi casa, recuerdo el pozo en la vereda, voy buscándolo con la vista, lo veo, intento saltarlo, pero caigo en él.

Séptimo día: salgo de mi casa y veo el pozo, tomo carrera, salto, rozo con las puntas de mis pies el borde del otro lado, pero no es suficiente y caigo en él.

Octavo día: salgo de mi casa, veo el pozo, tomo carrera, salto, ¡llego al otro lado! Me siento tan orgulloso de haberlo conseguido, que festejo dando saltos de alegría…y al hacerlo, caigo otra vez en el pozo.

Noveno día: salgo de mi casa, veo el pozo, tomo carrera, lo salto, y sigo mi camino.

Décimo día: me doy cuenta recién hoy… ¡que es más cómodo caminar por la vereda de enfrente!

¿Cuántas veces tenemos que caer en el mismo pozo para darnos cuenta de que existe? ¿Cuántas veces, a pesar de saber que existe, seguimos cayendo en él o en otros similares?.

El protagonista del cuento necesita nueve días para conseguir evitar caer en el pozo. Podemos tomar este período de tiempo como una forma de explicar que, cuando necesitamos cambiar algo, hace falta pasar por un proceso, un tiempo más o menos largo que con las prisas de la sociedad actual no siempre estamos dispuestos a recorrer.

Días 1, 2 y 3, darme cuenta del pozo:

El primer paso es ser capaz de contactar con lo que me está pasando. ¡A pesar de que cada día ha caído en él, el protagonista necesita tres días para recordar que el pozo está ahí! Aunque parezca demasiado evidente, no siempre nos damos cuenta de que algo que nos ha acompañado durante más o menos tiempo, nos está perjudicando.

A veces sentimos que algo no anda bien sin percatarnos de qué es y otras, simplemente ni siquiera somos capaces de contactar con el daño que recibimos. Si no vemos el pozo, puede ser que tampoco veamos el daño que nos causa caer en él.

Días 4, 5 y 6, poniendo conciencia en el pozo:

A pesar de recordar que el pozo está ahí, el protagonista sigue cayendo en él. Esto sucede cuando, a pesar de conocer algún elemento que repetimos o que sale “automáticamente”, no podemos evitar que aparezca. Por ejemplo: sentirnos atacados enseguida, callar algo que necesitamos decir, tener miedo o dudar ante todo, fumar, comer en exceso, etc…

Cada vez que nos encontramos dando la misma respuesta de siempre, al principio lo único que podemos hacer es aceptarla y tomar conciencia de ella, darnos cuenta de cómo nos hace sentir, para qué la usamos, cómo nos perjudica, etc…

Día 7, empezar a cambiar la respuesta:

Una vez nos hemos dado cuenta, hemos puesto conciencia y hemos trabajado nuestra dificultad a nivel profundo (cuándo aparece, para qué nos sirve, su origen, etc..), se abre la posibilidad de empezar a cambiar la respuesta. De hecho, los pasos anteriores (conciencia, aceptación, trabajo) ya hacen que empiece a modificarse por sí sola.

Día 8, recaída:

Como “la cabra tira al monte”, nuestra neura querrá volver a los automatismos de siempre (¡son mucho más cómodos!). A veces, cuando nos “relajamos” y creemos la dificultad ya está superada, resbalamos y volvemos a caer en el pozo. Un trabajo de conciencia requiere paciencia y constancia.

Día 9, consolidación:

A partir de la conciencia y el trabajo en lo que nos perjudica, conseguimos afianzar las nuevas respuestas y saltar con destreza por encima del pozo. Eso no garantiza que no volvamos nunca más a caer en él, pero sí que varía su tamaño, profundidad, que sabemos de que existe, sabemos dónde está, cómo gestionarlo…

Día 10, una nueva mirada:

Cuando estamos inmersos en un problema muchas veces no somos capaces de ver las distintas maneras en las que podemos abordarlo o solucionarlo. Por ayudarnos a ver otras opciones y nuevos puntos de vista, una ayuda profesional nos puede acortar el camino cuando nos enfrentarnos a nuestros “pozos”.

Cuando abrimos nuestra conciencia y nos damos cuenta, podemos observar que el camino que tomábamos sólo era uno de tantos, el único que éramos capaces de ver mientras estábamos “durmiendo”.

Si crees que debes cambiar algo en tu vida, HAZLO”

Un saludo

Nagore y Amaia

(Referencias)

Jorge Bucay

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DALE AL “OFF” Y DISFRUTA

Hola a todos,

Las redes sociales están cambiando la manera en que nos relacionamos e influyen cada día más en los vínculos amorosos. El teléfono móvil está presente en los pequeños y grandes momentos de nuestra vida cotidiana y casi se ha convertido en un miembro más de la familia.

Una situación que cada vez es más común ver en los restaurantes: es un matrimonio y dos niños, cada uno con su aparato electrónico sin mediar una palabra en toda la comida.

En las casas, la situación no varía, a la hora de la cena en muchos domicilios: el momento donde antes se compartían las experiencias del día, ahora acaba convirtiéndose en un concierto de sintonías de móviles.

Después de recoger la mesa, la comunicación tampoco mejora en exceso. Cada uno se dedica a navegar por sus redes sociales y a reírse de los chistes en sus grupos de WhatsApp, con lo que las parejas acaban llevando vidas paralelas y descuidan esos ratos destinados a intimar y charlar frente a frente.

Aunque parezca extraño, estar más conectados que nunca, no significa tener una mejor conexión. Las redes sociales son útiles, pero no lo aguantan todo.

De hecho, el uso y abuso del WhatsApp provoca malentendidos en los matrimonios. Por ejemplo, a quién no le ha pasada que ha recibido 40 mensajes de su pareja, entre ellos, un encargo y, al final, contesta rápido y de mala gana y motiva sin querer el enfado de éste.

En muchas ocasiones, es mejor coger el teléfono para resolver los conflictos cotidianos. Las redes no pueden soportar el peso de una relación, lo que vale tanto para las amistades como para los romances.

En una conversación cuenta el tono de voz y los gestos para interpretar la situación. Con los mensajes se pierde la profundidad y complejidad de las relaciones e incluso el lenguaje. Hay adultos que escriben como adolescentes y sólo se expresan a través de emoticonos omitiendo las palabras, más ricas y fluidas.

Dedica una tarde o noche a la semana para estar con tu familia con los dispositivos apagados. Crea espacios para compartir vivencias especiales.

Un saludo

Nagore y Amaia

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¿TE ATREVES A SALIR DE TU ZONA DE CONFORT?

Hola a todos,

¿Alguna vez habéis tenido la sensación de estar perdiendo oportunidades por no salir de la llamada “zona de confort”?

A lo largo de nuestra vida, muchas veces, nos podemos encontrar con situaciones difíciles y estresantes, que nos producen un gran malestar tanto físico como emocional, y aun así hacemos todo lo que está en nuestra mano por mantenernos ahí. Parece como si quisiéramos mantener el dicho: “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Tendemos a agarrarnos a la falsa ilusión de lo conocido y estable. Nos han enseñado a que tenemos que tratar de sentirnos seguros en todo momento y de la necesidad de tenerlo todo bajo nuestro control. Mantener esa estabilidad en todo lo que nos rodea: estabilidad laboral, estabilidad familiar…

Lo que sucede es que, al tratar de encontrar la estabilidad permanente, aparecen otros aspectos que tanto escuchamos en los demás y en nosotros mismos: costumbres rigurosas, horarios inflexibles, relaciones sociales desagradables o relaciones de pareja insatisfactorias.

Al final, todo esto, genera una conformidad con todo lo que hemos construido en lugar de tratar de reinventarnos cada día. El miedo a lo nuevo nos hace aceptar lo que ya tenemos, incluso aunque no seamos felices con ello.

Sin embargo, olvidamos que lo realmente permanente es el cambio. Nosotros cambiamos cada día, con cada experiencia. Tenemos la libertad de cambiar, de elegir lo que queremos y de marcarnos objetivos nuevos a medida que vamos evolucionando.

Atrévete a cambiar, a intentarlo.

Dentro de veinte años a partir de ahora te arrepentirás de las cosas que no hiciste, así que suelta las amarras y navega fuera de tu zona de confort, busca el viento en tus velas. Explora, sueña, descubre.” Mark Twain.

Un saludo

Nagore y Amaia

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¿LLORAR ES SANO?

Hola a todos,

¿Llorar es sano?,¿qué hay detrás de nuestro llanto?, ¿por qué algunas personas lloran con más o menos facilidad que otras?…

¿Es bueno llorar?

Para los bebés, las lágrimas sirven como una importante herramienta de comunicación que les permite mostrar su necesidad de ayuda. Esa herramienta también nos puede se muy útil en la edad adulta.

En general las personas se refieren al llanto como un acto liberador y dicen sentirse mejor después. Pero ¿esto es siempre cierto? Según el estudio de Bylsma (2008), es lo más común, pero no siempre es así.

En un estudio realizado a 200 mujeres holandesas, Bylsma encontró que la mayoría declaró sentirse mejor después de llorar, pero no todas lo hicieron. Se encontró que las personas que puntuaron más alto en medidas de depresión o ansiedad eran más propensas a sentirse peor después de llorar.

¿Por qué lloramos?

El ”por qué” del llanto puede parecer obvio. Lloramos cuando estamos felices o cuando estamos tristes. Pero esta explicación es demasiado simplista.

Es cierto que el llanto es una respuesta emocional natural para ciertos sentimientos, por lo general la tristeza y el dolor. Pero también lloramos en otras circunstancias y ocasiones, por ejemplo, lloramos ante la alegría porque bajamos la guardia, dejamos de lado nuestras defensas.

Según algunos autores el llanto también puede ser un mecanismo de supervivencia. Llorar es a menudo una señal de que es necesario hacer frente a algo. Entre otras cosas, puede significar que te sientes frustrado, abrumado o incluso tratando de obtener la atención de alguien, lo que viene a llamarse el “beneficio secundario” del llanto.

Por otra parte llorar puede tener un propósito puramente bioquímico y sin ningún tipo de alcance emocional, o bien relacionarse con lo que podríamos llamar la“acumulación de energía” vinculada a determinados sentimientos no bien expresados. En el primero de los casos, alguna investigación apunta a que el acto de llorar es útil para liberar físicamente hormonas y toxinas relacionadas con el estrés.

Por último, es incontestable que el llanto tiene una función puramente social. A menudo, el llanto nos ayuda a obtener la atención y, muy a menudo también, el apoyo de aquellos que nos ven llorar.

¿Quiénes lloran más?

La mayoría de los expertos están de acuerdo en este punto: las mujeres tienden a llorar más que los hombres. Biológicamente, puede haber una razón para esto: La testosterona parece inhibir el llanto, mientras que la hormona prolactina (con niveles más altos en las mujeres) puede promoverlo.

Aunque no todo es biología. En general las mujeres tienen más permiso para llorar, una convención social que está cambiando, pero muy lentamente. Lo cierto es que el llanto es todavía visto por muchos como un signo de debilidad.

Las desventajas de no llorar

Llorar demasiado puede hacer que las personas que te rodean se sientan incómodas, pero no llorar nunca puede hacernos enfermar emocional y físicamente.

Por diversas razones, muchas personas reprimen sus lágrimas. Una de las consecuencias de amortiguar el dolor suprimiendo o sustituyendo la necesidad de llorar es que esos sentimientos no expresados pueden aflorar en forma de depresión.

Es imprescindible reconocer y exteriorizar sentimientos como la tristeza y el dolor. Estos sentimientos no deben valorarse como buenos o malos, simplemente deben asumirse como propios, y el llanto los expresa de un modo inmejorable.

Por otra parte, DeLuca o el psiquiatra británico Henry Maudsley han sugerido que reprimir las emociones y suprimir el llanto puede poner en peligro la salud física.

El dolor que no se alivia con lágrimas puede hacer que otros órganos lloren.”

Un saludo

Nagore y Amaia