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¿ES ÚTIL LA ANSIEDAD?

Hola a todos,

Hoy os queremos hablar de un tema que cada vez afecta más a la población, la ansiedad.

Es curioso que el cuerpo y la mente humana no hayan podido evolucionar mucho desde la aparición de los primeros seres humanos. La realidad es que reaccionamos igual ante un tigre que nos va a atacar, que ante un examen.

Se estima que en España una de cada cuatro personas padece o ha padecido ansiedad. Por lo tanto, se trata de un trastorno psicológico bastante común entre la población, especialmente la femenina, que si no se trata correctamente puede convertirse en un trastorno más grave.

El problema surge cuando el cuerpo responde del mismo modo ante un examen que ante el ataque de un tigre y no somos capaces de entender qué es lo que nos está pasando.

Un hecho estresante no tiene porqué ser algo negativo. Una situación estresante hará que nuestro cuerpo y nuestra mente se movilicen para resolver aquello que nos amenaza.

Por ejemplo, si estoy jugando al fútbol y viene un contrario a marcar en mi portería, reaccionaré para intentar quitarle la pelota.

Daré una respuesta de estrés: tensaré mis músculos, se acelerará mi frecuencia cardíaca…

Volviendo a la pregunta de inicio, ¿Es útil la ansiedad? La respuesta es SÍ, lo es y mucho. La ansiedad permite a las personas resolver y actuar en situaciones cotidianas. De hecho es en gran medida una emoción que nos ha ayudado a sobrevivir como especie. La ansiedad hace que nuestro cuerpo reaccione consiguiendo que estemos alerta. Hace que el corazón esté preparado para alimentar nuestros músculos, hace que estemos preparados para usar todos nuestros recursos con el fin de resolver la situación que se nos plantea.

Como hemos dicho anteriormente es útil la ansiedad en situaciones “amenazantes”, pero no es tan útil y comienza a ser un problema cuando se comienza a sentir los síntomas que vamos a mencionar de forma habitual:

  • Físicos: taquicardia, falta de aire, temblores, sudoración, nauseas, vómitos, dificultad motora, mareos entre otros.
  • Psicológicos y conductuales: sensación de peligro constante, inseguridad, inquietud, agobio, estado de alerta, bloqueos, impulsividad.
  • Cognitivos: confusión y dificultades para concentrarse o prestar atención.
  • Sociales: dificultad para expresarse, irritabilidad y ensimismamiento.

 

A continuación, os vamos a dar una sería de pautas para intentar evitar o disminuir esa ansiedad y si por uno mismo no se consigue, hay que pedir ayuda a un profesional para que no vaya en aumento.

      1. Interpretar correctamente las cosas y situaciones. Elimina los pensamientos negativos.
      2. Aceptar lo que está pasando. No intentar huir
      3. Hablar y expresar los sentimientos
      4. Saber qué es la ansiedad y para qué sirve. Entender su funcionamiento.
      5. Realizar actividades agradables diariamente
      6. No vivir siempre “preocupado”
      7. Realizar ejercicio físico
      8. Cuidar la alimentación
      9. Reír
      10. Descansar

Esperamos que os sea de utilidad

Un saludo

Nagore y Amaia

 

(Referencias)

Revista Objetivo Bienestar

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¿VIVES INSTALADO EN LA QUEJA?

Nos gustaría comenzar preguntando si creéis que: ¿Vivís instalados en la queja? Pues ya es hora de dar la vuelta a la queja porque (aunque la perfección no exista…) como decía Sir Arthur Conan Doyle, creador del famoso detective Sherlock Holmes: “Perfecto es quien vive sin enojos y muere sin quejas”. Esto es, en realidad un reto difícil de conseguir, pero nadie dijo que fuera fácil.

Quejarse es un hábito que aprendemos muy rápido desde pequeños, cuando algo no nos gusta o no cumple con nuestras expectativas nos quejamos hasta tal punto que nuestros padres, hermanos, abuelos o amigos nos pueden llegar a llamar “quejicas”.

Vivimos en un mundo con demasiadas quejas y poca acción para solucionarlas. Tenemos una tendencia para centrarnos en lo malo o lo negativo que nos imposibilita tener una visión hacia algo más saludable. En esta sociedad, en muchas ocasiones vivimos lamentándonos por las cosas que no nos gustan y al mismo tiempo hacemos muy poco para cambiarlo.

Pero tampoco queremos ser derrotistas porque es cierto que los años pasan y, como norma general, aprendemos a quejarnos menos y hacer más. No obstante, hay personas que, como decimos comúnmente los psicólogos, se instalan en la queja.

¿Qué significa estar instalado en la queja?

La palabra quejar (del latín ‘quassare’, golpear violentamente, quebrantar) significa expresar con la voz el dolor o pena que se siente. También, dicho de una persona: manifestar el resentimiento que tiene de otra. Como podéis ver, estos significados están llenos de negatividad, que lo que acaban provocando es más de lo mismo (círculo vicioso).

Las personas que viven en la queja invierten su tiempo en quejarse por cualquier cosa de manera recurrente. Lo haga ellos u otras personas, solo saben ver los aspectos negativos por lo que nunca están satisfechos buscando nuevas recriminaciones en cualquier ámbito de su vida.

En resumen, cuando se vive en la queja, la persona limita su propio disfrute así como el de los demás.

Dicho de esta manera, puede verse como algo negativo y que ninguna persona querría en su vida. No obstante, vivir en la queja es una posición cómoda y que proporciona beneficios interesantes a la propia persona por lo que cuesta ser conscientes de ésta postura. Puede ayudar a que los demás estén más pendientes de ti, hagan más cosas por ti, te liberen de ciertas tareas… es decir, se consigue cierta atención viviendo de esta manera que genera una falsa sensación de confort.

Pero… ¿qué pasa al final asumiendo esta postura? Que las cosas o los otros no cambian. Aquí es donde nos gustaría hacer una aclaración fundamental. Alguno podrá pensar que hay que quejarse para que las cosas cambien. No necesariamente. Se trata de actuar no de quejarse. Es cierto que todo cambio empieza con la insatisfacción. Pero esta es el comienzo, no el fin. Al final se trata de moverse y cambiar eso que nos genera malestar.

¿Qué consecuencias tiene vivir en la queja?

Aunque ya hemos comentado algunas de ellas, es importante destacar que el hecho de vivir en la queja conlleva otras consecuencias negativas tanto para la propia persona como para su alrededor. Algunos ejemplos son:

  • Disminución de la capacidad resolutiva, puesto que se centra en el problema pero no en la búsqueda de soluciones.

  • Cansancio

  • Visión negativa del mundo y del entorno

  • Desmotivación o desilusión en general

  • Dependencia hacia las otras personas, ya que la persona se apoya en los demás para que resuelvan sus problemas o le planteen posibles soluciones.

  • Estas quejas aumentan el estrés, nuestro cuerpo responde con más tensión y aumentamos el colesterol y la posibilidad de enfermedades de corazón, depresión, acidez y asma, es decir, puede generar síntomas físicos que aumenten la sensación de malestar.

¿Cómo se puede cambiar?

Aunque suene a tópico, lo primero que se necesita es ser consciente de que uno mismo está instalado en la queja. Este hábito, aunque puede ser muy evidente para las personas del entorno, cuesta de reconocerlo en uno mismo. Por lo tanto, es importante analizar el propio discurso o los comentarios de los demás para ver sí uno vive centrado en las soluciones o, por el contrario, en los problemas.

Asimismo, es importante tener presente los beneficios que se obtienen de las quejas para así poder decidir libremente si son prescindibles para uno mismo. Todos hemos de tener en cuenta que al final, la decisión depende de cada uno y todas las formas de vivir son lícitas.

Una vez que se tiene claro, es importante empezar a reducir las quejas. Ser conscientes de cada vez que se queja para poder modificar el pensamiento o la frase por un mensaje más positivo o resolutivo.

¿Por ejemplo, ante la queja frecuente de no llego a final de mes, intentar cambiar el chip y valorar “Es verdad, mis cuentas van justas pero ¿que puedo hacer para cambiar eso? ¿Hay algo de lo que pueda prescindir a corto plazo? ¿Puedo dejar de tomar el café en el bar cada día?”.

Lo esencial en este proceso es dejar el mensaje pasivo de la queja, para poder pasar a la acción. Por lo tanto, ante cualquier queja lo que se ha de poder conseguir es aceptarla, en caso de ser una realidad, y valorar qué puedo hacer con ello.

Por último, os queremos recomendar un par de libros donde la queja queda relegada para dar paso a la acción: El mundo amarillo de Albert Espinosa y El hombre en busca del sentido de Victor Frankl.

Un saludo

Nagore y Amaia

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DÁNDOME CUENTA DE QUE NO ME DOY CUENTA

Me levanto una mañana, salgo de mi casa, hay un pozo en la vereda, no lo veo y me caigo en él.
 Al día siguiente, salgo de mi casa, me olvido que hay un pozo en la vereda, y vuelvo a caer en él.


Tercer día: salgo de mi casa tratando de acordarme que hay un pozo en la vereda, sin embargo no lo recuerdo, y caigo en él.


Cuarto día: salgo de mi casa tratando de acordarme del pozo en la vereda, lo recuerdo, y a pesar de eso, no lo veo y caigo en él.

Quinto día: salgo de mi casa, recuerdo que tengo que tener presente el pozo en la vereda y camino mirando al piso, y lo veo y a pesar de verlo, caigo en él.

Sexto día: salgo de mi casa, recuerdo el pozo en la vereda, voy buscándolo con la vista, lo veo, intento saltarlo, pero caigo en él.

Séptimo día: salgo de mi casa y veo el pozo, tomo carrera, salto, rozo con las puntas de mis pies el borde del otro lado, pero no es suficiente y caigo en él.

Octavo día: salgo de mi casa, veo el pozo, tomo carrera, salto, ¡llego al otro lado! Me siento tan orgulloso de haberlo conseguido, que festejo dando saltos de alegría…y al hacerlo, caigo otra vez en el pozo.

Noveno día: salgo de mi casa, veo el pozo, tomo carrera, lo salto, y sigo mi camino.

Décimo día: me doy cuenta recién hoy… ¡que es más cómodo caminar por la vereda de enfrente!

¿Cuántas veces tenemos que caer en el mismo pozo para darnos cuenta de que existe? ¿Cuántas veces, a pesar de saber que existe, seguimos cayendo en él o en otros similares?.

El protagonista del cuento necesita nueve días para conseguir evitar caer en el pozo. Podemos tomar este período de tiempo como una forma de explicar que, cuando necesitamos cambiar algo, hace falta pasar por un proceso, un tiempo más o menos largo que con las prisas de la sociedad actual no siempre estamos dispuestos a recorrer.

Días 1, 2 y 3, darme cuenta del pozo:

El primer paso es ser capaz de contactar con lo que me está pasando. ¡A pesar de que cada día ha caído en él, el protagonista necesita tres días para recordar que el pozo está ahí! Aunque parezca demasiado evidente, no siempre nos damos cuenta de que algo que nos ha acompañado durante más o menos tiempo, nos está perjudicando.

A veces sentimos que algo no anda bien sin percatarnos de qué es y otras, simplemente ni siquiera somos capaces de contactar con el daño que recibimos. Si no vemos el pozo, puede ser que tampoco veamos el daño que nos causa caer en él.

Días 4, 5 y 6, poniendo conciencia en el pozo:

A pesar de recordar que el pozo está ahí, el protagonista sigue cayendo en él. Esto sucede cuando, a pesar de conocer algún elemento que repetimos o que sale “automáticamente”, no podemos evitar que aparezca. Por ejemplo: sentirnos atacados enseguida, callar algo que necesitamos decir, tener miedo o dudar ante todo, fumar, comer en exceso, etc…

Cada vez que nos encontramos dando la misma respuesta de siempre, al principio lo único que podemos hacer es aceptarla y tomar conciencia de ella, darnos cuenta de cómo nos hace sentir, para qué la usamos, cómo nos perjudica, etc…

Día 7, empezar a cambiar la respuesta:

Una vez nos hemos dado cuenta, hemos puesto conciencia y hemos trabajado nuestra dificultad a nivel profundo (cuándo aparece, para qué nos sirve, su origen, etc..), se abre la posibilidad de empezar a cambiar la respuesta. De hecho, los pasos anteriores (conciencia, aceptación, trabajo) ya hacen que empiece a modificarse por sí sola.

Día 8, recaída:

Como “la cabra tira al monte”, nuestra neura querrá volver a los automatismos de siempre (¡son mucho más cómodos!). A veces, cuando nos “relajamos” y creemos la dificultad ya está superada, resbalamos y volvemos a caer en el pozo. Un trabajo de conciencia requiere paciencia y constancia.

Día 9, consolidación:

A partir de la conciencia y el trabajo en lo que nos perjudica, conseguimos afianzar las nuevas respuestas y saltar con destreza por encima del pozo. Eso no garantiza que no volvamos nunca más a caer en él, pero sí que varía su tamaño, profundidad, que sabemos de que existe, sabemos dónde está, cómo gestionarlo…

Día 10, una nueva mirada:

Cuando estamos inmersos en un problema muchas veces no somos capaces de ver las distintas maneras en las que podemos abordarlo o solucionarlo. Por ayudarnos a ver otras opciones y nuevos puntos de vista, una ayuda profesional nos puede acortar el camino cuando nos enfrentarnos a nuestros “pozos”.

Cuando abrimos nuestra conciencia y nos damos cuenta, podemos observar que el camino que tomábamos sólo era uno de tantos, el único que éramos capaces de ver mientras estábamos “durmiendo”.

Si crees que debes cambiar algo en tu vida, HAZLO”

Un saludo

Nagore y Amaia

(Referencias)

Jorge Bucay

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DALE AL “OFF” Y DISFRUTA

Hola a todos,

Las redes sociales están cambiando la manera en que nos relacionamos e influyen cada día más en los vínculos amorosos. El teléfono móvil está presente en los pequeños y grandes momentos de nuestra vida cotidiana y casi se ha convertido en un miembro más de la familia.

Una situación que cada vez es más común ver en los restaurantes: es un matrimonio y dos niños, cada uno con su aparato electrónico sin mediar una palabra en toda la comida.

En las casas, la situación no varía, a la hora de la cena en muchos domicilios: el momento donde antes se compartían las experiencias del día, ahora acaba convirtiéndose en un concierto de sintonías de móviles.

Después de recoger la mesa, la comunicación tampoco mejora en exceso. Cada uno se dedica a navegar por sus redes sociales y a reírse de los chistes en sus grupos de WhatsApp, con lo que las parejas acaban llevando vidas paralelas y descuidan esos ratos destinados a intimar y charlar frente a frente.

Aunque parezca extraño, estar más conectados que nunca, no significa tener una mejor conexión. Las redes sociales son útiles, pero no lo aguantan todo.

De hecho, el uso y abuso del WhatsApp provoca malentendidos en los matrimonios. Por ejemplo, a quién no le ha pasada que ha recibido 40 mensajes de su pareja, entre ellos, un encargo y, al final, contesta rápido y de mala gana y motiva sin querer el enfado de éste.

En muchas ocasiones, es mejor coger el teléfono para resolver los conflictos cotidianos. Las redes no pueden soportar el peso de una relación, lo que vale tanto para las amistades como para los romances.

En una conversación cuenta el tono de voz y los gestos para interpretar la situación. Con los mensajes se pierde la profundidad y complejidad de las relaciones e incluso el lenguaje. Hay adultos que escriben como adolescentes y sólo se expresan a través de emoticonos omitiendo las palabras, más ricas y fluidas.

Dedica una tarde o noche a la semana para estar con tu familia con los dispositivos apagados. Crea espacios para compartir vivencias especiales.

Un saludo

Nagore y Amaia

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¿TE ATREVES A SALIR DE TU ZONA DE CONFORT?

Hola a todos,

¿Alguna vez habéis tenido la sensación de estar perdiendo oportunidades por no salir de la llamada “zona de confort”?

A lo largo de nuestra vida, muchas veces, nos podemos encontrar con situaciones difíciles y estresantes, que nos producen un gran malestar tanto físico como emocional, y aun así hacemos todo lo que está en nuestra mano por mantenernos ahí. Parece como si quisiéramos mantener el dicho: “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Tendemos a agarrarnos a la falsa ilusión de lo conocido y estable. Nos han enseñado a que tenemos que tratar de sentirnos seguros en todo momento y de la necesidad de tenerlo todo bajo nuestro control. Mantener esa estabilidad en todo lo que nos rodea: estabilidad laboral, estabilidad familiar…

Lo que sucede es que, al tratar de encontrar la estabilidad permanente, aparecen otros aspectos que tanto escuchamos en los demás y en nosotros mismos: costumbres rigurosas, horarios inflexibles, relaciones sociales desagradables o relaciones de pareja insatisfactorias.

Al final, todo esto, genera una conformidad con todo lo que hemos construido en lugar de tratar de reinventarnos cada día. El miedo a lo nuevo nos hace aceptar lo que ya tenemos, incluso aunque no seamos felices con ello.

Sin embargo, olvidamos que lo realmente permanente es el cambio. Nosotros cambiamos cada día, con cada experiencia. Tenemos la libertad de cambiar, de elegir lo que queremos y de marcarnos objetivos nuevos a medida que vamos evolucionando.

Atrévete a cambiar, a intentarlo.

Dentro de veinte años a partir de ahora te arrepentirás de las cosas que no hiciste, así que suelta las amarras y navega fuera de tu zona de confort, busca el viento en tus velas. Explora, sueña, descubre.” Mark Twain.

Un saludo

Nagore y Amaia

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¿LLORAR ES SANO?

Hola a todos,

¿Llorar es sano?,¿qué hay detrás de nuestro llanto?, ¿por qué algunas personas lloran con más o menos facilidad que otras?…

¿Es bueno llorar?

Para los bebés, las lágrimas sirven como una importante herramienta de comunicación que les permite mostrar su necesidad de ayuda. Esa herramienta también nos puede se muy útil en la edad adulta.

En general las personas se refieren al llanto como un acto liberador y dicen sentirse mejor después. Pero ¿esto es siempre cierto? Según el estudio de Bylsma (2008), es lo más común, pero no siempre es así.

En un estudio realizado a 200 mujeres holandesas, Bylsma encontró que la mayoría declaró sentirse mejor después de llorar, pero no todas lo hicieron. Se encontró que las personas que puntuaron más alto en medidas de depresión o ansiedad eran más propensas a sentirse peor después de llorar.

¿Por qué lloramos?

El ”por qué” del llanto puede parecer obvio. Lloramos cuando estamos felices o cuando estamos tristes. Pero esta explicación es demasiado simplista.

Es cierto que el llanto es una respuesta emocional natural para ciertos sentimientos, por lo general la tristeza y el dolor. Pero también lloramos en otras circunstancias y ocasiones, por ejemplo, lloramos ante la alegría porque bajamos la guardia, dejamos de lado nuestras defensas.

Según algunos autores el llanto también puede ser un mecanismo de supervivencia. Llorar es a menudo una señal de que es necesario hacer frente a algo. Entre otras cosas, puede significar que te sientes frustrado, abrumado o incluso tratando de obtener la atención de alguien, lo que viene a llamarse el “beneficio secundario” del llanto.

Por otra parte llorar puede tener un propósito puramente bioquímico y sin ningún tipo de alcance emocional, o bien relacionarse con lo que podríamos llamar la“acumulación de energía” vinculada a determinados sentimientos no bien expresados. En el primero de los casos, alguna investigación apunta a que el acto de llorar es útil para liberar físicamente hormonas y toxinas relacionadas con el estrés.

Por último, es incontestable que el llanto tiene una función puramente social. A menudo, el llanto nos ayuda a obtener la atención y, muy a menudo también, el apoyo de aquellos que nos ven llorar.

¿Quiénes lloran más?

La mayoría de los expertos están de acuerdo en este punto: las mujeres tienden a llorar más que los hombres. Biológicamente, puede haber una razón para esto: La testosterona parece inhibir el llanto, mientras que la hormona prolactina (con niveles más altos en las mujeres) puede promoverlo.

Aunque no todo es biología. En general las mujeres tienen más permiso para llorar, una convención social que está cambiando, pero muy lentamente. Lo cierto es que el llanto es todavía visto por muchos como un signo de debilidad.

Las desventajas de no llorar

Llorar demasiado puede hacer que las personas que te rodean se sientan incómodas, pero no llorar nunca puede hacernos enfermar emocional y físicamente.

Por diversas razones, muchas personas reprimen sus lágrimas. Una de las consecuencias de amortiguar el dolor suprimiendo o sustituyendo la necesidad de llorar es que esos sentimientos no expresados pueden aflorar en forma de depresión.

Es imprescindible reconocer y exteriorizar sentimientos como la tristeza y el dolor. Estos sentimientos no deben valorarse como buenos o malos, simplemente deben asumirse como propios, y el llanto los expresa de un modo inmejorable.

Por otra parte, DeLuca o el psiquiatra británico Henry Maudsley han sugerido que reprimir las emociones y suprimir el llanto puede poner en peligro la salud física.

El dolor que no se alivia con lágrimas puede hacer que otros órganos lloren.”

Un saludo

Nagore y Amaia

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SE ACABARON LAS VACACIONES, ¿Y AHORA QUÉ?

Hola a todos,

¿Ya estáis de vuelta de vuestras vacaciones? Nosotras sí, con ganas de seguir compartiendo nuevos posts con vosotros.

Hoy nos gustaría hablaros de la vuelta de las vacaciones, ¿A quién no le ha costado volver a trabajar después de unos días de descanso? Todos sabemos que en muchas ocasiones no es fácil volver a la rutina, pero hay que hacerlo.

Por ello, nos gustaría mencionar algunas pautas que os podrían ser útiles para volver al trabajo:

  • El primer día: Éste puede ser el más costoso. Por ello puede ser útil tomárselo como si fuera un día más de trabajo, es decir, cambiar el pensamiento de “que duro volver con lo bien que estaba de vacaciones”. Además, la vuelta puede tomarse como un reencuentro con los compañeros donde poder compartir todas las cosas de las que se ha disfrutado.
  • Paso a paso: Hay que tomarse un tiempo para poder ponerse al día de lo que ha ocurrido mientras se está de vacaciones. Para esto, es interesante marcarse unos objetivos semanales para poder ir recuperando el ritmo de trabajo.
  • Objetivos nuevos: Plantearse desde objetivos laborales (proponer nuevos proyectos, ser más proactivo…), hasta objetivos fuera del trabajo (fin de semana, festivos, escapadas…), para aumentar la motivación e ilusión del día a día.
  • El trabajo no ocupa todo el día: Ocupar el tiempo después de trabajar para realizar actividades placenteras. Por ejemplo: pasar tiempo con la familia, hacer deporte, tomar un café, leer un libro. Estas actividades no incluyen llevarse el trabajo a casa, por tanto, cada cosa en su lugar.
  • Cambiar lo que no te gusta del trabajo: Puede pasar que haya cosas en el trabajo con las que no se está a gusto: compañeros, jefes, funciones… Se puede tratar de cambiar la situación dentro de lo que cada uno pueda controlar, mejorando la comunicación o haciéndose escuchar. De esta forma, cada persona puede percibir mayor control sobre sí mismo, sintiéndose más seguro para luchar por lo que quiere.

Volver de las vacaciones conlleva un proceso de readaptación normal y limitado en el tiempo. El trabajo es una forma de realizarse como persona y un proceso de aprendizaje que es útil para la sociedad.

Hay que trabajar para vivir, y no vivir para trabajar.

Esperamos que os sea de utilidad

Un saludo

Nagore y Amaia

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MI ADICCIÓN: EL TABACO

Hola a todos,

Este mes os queremos hablar de una de las adicciones que más afecta a la población, el TABACO.

El tabaco constituye un grave problema de salud pública. Está compuesto por infinidad de sustancias, pero entre todas ellas destacamos tres:

  • Nicotina: Adictiva y tóxina
  • Alquitrán: esta sustancia se compone de una gran variedad de componentes cancerígenos.
  • Monóxido de carbono: es un gas incoloro de elevada toxicidad.

En la actualidad se sigue consumiendo a niveles muy elevados de forma activa (fumador) o de forma pasiva (fumadores que inhalan involuntariamente el humo sin querer hacerlo). Este consumo viene determinado por tres factores que hay que tener en cuenta de forma conjunta:

  • Biológicos: cuando se inhala el humo, atraviesa en muy poco tiempo la barrera hematoencefálica, llegando al cerebro y produciendo la adicción.
  • Psicológicos: Aquí tendríamos en cuenta las diferentes asociaciones y expectativas que el fumador tiene respecto al tabaco. Por ejemplo: fumar por que le tranquiliza. Además de la dependencia que genera utilizando el tabaco como reforzador positivo: me relaja, disminuye el apetito… o reforzador negativo: evitar el síndrome de abstinencia: irritabilidad, cambios físicos… Esto hace que dejar de fumar se convierta en todo un reto.
  • Social: La red social es muy influyente. Si tienes amigos que fuman y te ofrecen cigarrillos, te lo van a poner muy difícil.

En Delzu tenemos en cuenta estos tres factores a la hora de ayudar al que necesite y quiera dejar de fumar. Disponemos de un programa de 6 sesiones que permite a el fumador dejar su consumo de forma gradual y evitando el síndrome de abstinencia, principal culpable de las recaídas.

Por todo esto, os animamos a todo aquel que quiera dejar esta adicción a que se ponga en contacto con nosotras y que se comprometa a dejar esta droga y pueda ser LIBRE.

¡ SI QUIERES, PUEDES!

Un saludo

Nagore y Amaia

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FALSAS CREENCIAS SOBRE NUESTRA PROFESIÓN

Hola a todos,

Hoy nos gustaría hablaros sobre las creencias erróneas que muchas veces habéis podido pensar sobre la psicología, nuestra profesión.

Seguramente, muchos de vosotros habéis pensado alguna vez que el mejor psicólogo es un amigo, o que acudir al psicólogo es estar loco o que leemos la mente…

Por esto, hoy queremos dar la vuelta a estas falsas creencias y mostraros la verdad de la psicología y cómo trabajamos en DelZu.

Mito 1: “Un buen amigo es el mejor psicólogo”

No, aunque el apoyo social y las amistades pueden ayudar a aliviarnos en un momento determinado, no es suficiente. Los psicólogos somos profesionales de la salud y trabajamos desde la neutralidad y sin juzgar a la persona que tenemos en frente.

Mito 2: “Si vas al psicólogo significa que estás loco”

No. Lo único que significa es que tienes un problema y buscas ayuda especializada para solucionarlo, al igual que si vas al médico si te duele la garganta. Para nosotras acudir al psicólogo es un acto de responsabilidad, ya que la persona admite tener un problema y quiere solucionarlo.

Mito 3 : “No creo en los psicólogos”

No se trata de una cuestión de creencias, los psicólogos existimos. Los psicólogos somos profesionales que hemos estudiado una rama de la ciencia que estudia el comportamiento humano y su relación con los procesos de pensamiento, el aprendizaje o los procesos emocionales.

Mito 4: “Los psicólogos leemos la mente ”

No, es imprescindible que el paciente nos aporte información. Antes de empezar la intervención psicológica, llevamos a cabo una evaluación donde recogemos información a través de cuestionarios validados empiricamente y preguntas abiertas dirigidas al paciente que nos ayuda a estructurar el problema y encontrar objetivos de intervención.

Mito 5 : “Los psicofármacos (ansiolíticos, antidepresivos, etc) son el único tratamiento eficaz para los problemas emocionales”

No. La medicación puede ayudar a tapar los síntomas físicos pero la raíz del problema sigue y su efecto es a corto plazo.

Sin embargo, la intervención psicológica trabaja desde la base del problema dotando al paciente de estrategias que le puedan ser de utilidad a largo plazo.

Mito 6: “El tiempo todo lo cura”

No. Es verdad que nos puede ayudar a ver las cosas desde otro punto de vista, pero en sí mismo no tiene propiedades terapéuticas. En ocasiones, por dar tiempo a que ese problema se solucione “sólo”, éste puede llegar a cronificarse requiriendo una ayuda urgente.

Mito 7: “Solo con hablar con el psicólogo, se solucionan todos mis problemas”

No, sólo con hablar no se soluciona ningún problema. Es verdad que sentirse escuchado produce una sensación de alivio. Sin embargo, la terapia psicológica requiere una implicación activa por parte del paciente y del psicólogo. El paciente tiene que querer cambiar y revertir su problema.

Esperamos que os haya resultado interesante y que os ayude a modificar esas creencias de la psicología.

Un saludo

Nagore y Amaia

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¿QUÉ ES LA FELICIDAD?

Hola a todos,

¿Creéis que sois felices? Según el Instituto Vasco de estadística -Eustat- , hemos puntuado con 7.5/10 el nivel de satisfacción con la vida en 2016.

La felicidad es un estado de ánimo, es una condición subjetiva y relativa. Es la sensación de bienestar y realización que experimentamos cada persona cuando alcanzamos nuestras metas, deseos y propósitos. Por tanto, dos personas no tienen por qué ser felices por las mismas razones o en las mismas condiciones y circunstancias.

¿La felicidad solo depende de lo que hacemos?

No, no solo depende de lo que hacemos. Al contrario de lo que podamos pensar, hay un porcentaje importante que no podemos controlar que depende solo de la genética ,un 50% .

Sin embargo el 50% restante si depende de nosotros. Un 40% corresponde a las actividades gratificantes (pasear, leer un libro, tomar un café…) y un 10% a las circunstancias ambientales (lugar de residencia, ambiente laboral…).

Por tanto, como hay un porcentaje importante que depende de nosotros, os vamos a mencionar una serie de recomendaciones para aumentar nuestro bienestar:

  • La forma en como nos hablamos determina como nos sentimos (el lenguaje crea emociones).

  • Expresar gratitud: Mostrarnos agradecidos con lo que somos y con lo que tenemos.

  • Ver las situaciones difíciles como aprendizajes.

  • Evitar la comparación social: “siempre va a haber alguien mejor que tú y peor que tú”.

  • Practicar la amabilidad.

  • Cuidar las relaciones.

  • Desarrollar estrategias de afrontamiento.

  • Hacer actividades gratificantes

  • Aprender a perdonar.

  • Apreciar las pequeñas cosas del día a día.

  • Buscar objetivos y comprometernos con ellos.

  • Cuidar nuestro cuerpo.

Ser feliz es una decisión que hay que tomar todos los días. Que no depende de las condiciones de vida que uno tenga…si no, de la actitud con la cual enfrenta los problemas.

La felicidad es eso: DECIDIR SER FELIZ”. Frida Kahlo

Un saludo

Nagore y Amaia