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DALE AL “OFF” Y DISFRUTA

Hola a todos,

Las redes sociales están cambiando la manera en que nos relacionamos e influyen cada día más en los vínculos amorosos. El teléfono móvil está presente en los pequeños y grandes momentos de nuestra vida cotidiana y casi se ha convertido en un miembro más de la familia.

Una situación que cada vez es más común ver en los restaurantes: es un matrimonio y dos niños, cada uno con su aparato electrónico sin mediar una palabra en toda la comida.

En las casas, la situación no varía, a la hora de la cena en muchos domicilios: el momento donde antes se compartían las experiencias del día, ahora acaba convirtiéndose en un concierto de sintonías de móviles.

Después de recoger la mesa, la comunicación tampoco mejora en exceso. Cada uno se dedica a navegar por sus redes sociales y a reírse de los chistes en sus grupos de WhatsApp, con lo que las parejas acaban llevando vidas paralelas y descuidan esos ratos destinados a intimar y charlar frente a frente.

Aunque parezca extraño, estar más conectados que nunca, no significa tener una mejor conexión. Las redes sociales son útiles, pero no lo aguantan todo.

De hecho, el uso y abuso del WhatsApp provoca malentendidos en los matrimonios. Por ejemplo, a quién no le ha pasada que ha recibido 40 mensajes de su pareja, entre ellos, un encargo y, al final, contesta rápido y de mala gana y motiva sin querer el enfado de éste.

En muchas ocasiones, es mejor coger el teléfono para resolver los conflictos cotidianos. Las redes no pueden soportar el peso de una relación, lo que vale tanto para las amistades como para los romances.

En una conversación cuenta el tono de voz y los gestos para interpretar la situación. Con los mensajes se pierde la profundidad y complejidad de las relaciones e incluso el lenguaje. Hay adultos que escriben como adolescentes y sólo se expresan a través de emoticonos omitiendo las palabras, más ricas y fluidas.

Dedica una tarde o noche a la semana para estar con tu familia con los dispositivos apagados. Crea espacios para compartir vivencias especiales.

Un saludo

Nagore y Amaia

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