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¡¡FELIZ NAVIDAD, EGUBERRI ON!!

Hola a todos,

Desde DelZu os queremos desear unas Felices Navidades y que aprovechéis este tiempo para disfrutar de la familia y de las personas más queridas.

Un saludo

Nagore y Amaia

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¿QUÉ ESTILO DE COMUNICACIÓN TENGO?

Todos sabemos qué es comunicar y cómo hacerlo, pero qué estilo de comunicación tiene cada persona es algo que en muchas ocasiones se desconoce.

La comunicación es el proceso mediante el cual se trasmiten ideas, sentimientos, emociones a un sujeto para lograr la comprensión.

Existen dos tipos de comunicación:
Verbal: es la que se basa en la palabra y puede ser de dos ti-pos: • Oral • Escrita
No Verbal: es la que se transmite principalmente a través de la expresión corporal

El uso eficiente de la comunicación favorecerá nuestras relaciones interpersonales y fortalecerá los vínculos que vayamos desarrollando a lo largo de nuestras vidas.

A continuación, os vamos a hablar de los principales estilos de comunicación, para que así podáis conocer cuál es el vuestro y que efectos y consecuencias tiene en nuestro día a día.

• ESTILO PASIVO: Se caracteriza por la forma de “no expresarse”. Su principal característica es que la persona que lo utiliza no expresa de forma abierta, directa y concreta sus ideas. Normalmente no hablan o lo hacen de forma mínima.
La persona de comunicación pasiva: No expresa ideas o mensajes que sienta que puedan afectar a otros, o a sí mismo. Es propio de personas inseguras, con baja autoestima, que no consideran merecedoras de respeto y consideración, pero que sí respetan a los demás.

• ESTILO AGRESIVO: Este tipo de comunicación se da cuando la persona expresa sus ideas en forma abierta y directa, pero afectando de alguna manera a la otra persona. Por ello daña la autoestima del receptor del mensaje.
Las personas con un estilo agresivo de comunicación expresan sus ideas, sus sentimientos, necesidades, opiniones, de forma inapropiada y dañando los derechos de los demás. Tratan de imponer su criterio y conseguir sus objetivos sin importarle la opinión ni los sentimientos de su interlocutor. Es propio de las personas que se consideran superiores o mejores que los demás.

• ESTILO ASERTIVO: Este tipo de comunicación se da cuando la persona expresa sus ideas en forma abierta y directa, tratando de no afectar en forma negativa a los demás. Este estilo busca una comunicación que construya y ayude a resolver las situaciones. Se da cuando la persona expresa sus ideas de forma abierta y directa, tratando de no afectar de forma negativa a los demás. Este estilo busca una comunicación que construya y ayude a resolver las situaciones.
La persona de comunicación asertiva tiene un objetivo claro al comunicarse con otros. Busca el momento, el lugar y la forma de expresar lo que siente.
Propio de las personas seguras de sí mismas, con buena autoestima, que se consideran a sí mismas, y a las demás merecedoras de respeto y consideración.

Tanto el estilo agresivo como el pasivo más allá de favorecer la comunicación entre las personas, la dificulta. Solamente genera conflictos que pueden llegar a acarrear consecuencias no deseables a corto, medio y largo plazo, o quizá, las podamos sufrir inmediatamente.

Es imprescindible conocer e identificar el estilo de comunicación de uno mismo y de los demás, ya que eso, nos ayudará a relacionarnos de forma más óptima con los demás.

Esperamos que os sea de utilidad
Un saludo
Nagore y Amaia

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¿ESTAMOS PREPARADOS PARA HABLAR DE LA MUERTE?

Hoy nos gustaría compartir con vosotros las reflexiones de Pilar Arranz y Ramón Bayés, psicólogos pioneros de Cuidados Paliativos, sobre un tema tan escamoso como es la muerte.

En el mundo occidental se nos hace muy difícil hablar sobre la muerte, la tememos y percibimos como amenazante. Esto genera más sufrimiento. Por tanto, como dice Marcos Gómez: ¿ no sería mejor empezar por reconocer que la muerte es un acontecimiento natural?

Nos empeñamos en controlarlo todo en busca de seguridad, pero tal vez lo que necesitamos es reflexionar y entrenar para aceptar plenamente nuestra realidad humana, quitar hábitos automáticos y entender que la vida también conlleva pérdidas y dolor.

Pilar y Ramón tratan de especificar que nos podría ayudar a tener una buena muerte:

  • Acercarse al tema de la muerte, hablar de ella, leer sobre ella; la poesía, la música y el cine ayudan a temerla menos.
  • Cultivar la compasión, la benevolencia, la ecuanimidad, la humildad que sujete al ego, comenzando por uno mismo.
  • Aceptarla como un proceso natural de la vida. Lo entendemos pero no lo integramos. Nos cuesta mucho perder y nos cuesta desapegarnos de las cosas y de las personas. Lo que produce sufrimiento es no aceptar las cosas como son.
  • El sentido del humor. La utilidad de observarse a distancia para reírse de la insignificancia de uno mismo
  • La ayuda que supone preparar como queremos que sea el final de nuestra vida: las voluntades anticipadas, un plan avanzado de cuidados, la planificación del funeral, de la herencia.
  • Vivir con atención el momento presente nos ayudará a aceptar la muerte, porque nos pillará ¡bien-vividos!
  • La espiritualidad puede ser un recurso poderoso para trascender el sufrimiento que acompaña la pérdida así como para promover el desprendimiento y la aceptación implicados en el proceso de morir. A veces se confunde lo espiritual con lo religioso. Hace referencia a cuando nos abrimos a la experiencia de parar, conectar con nuestro cuerpo cuerpo, con nuestra respiración respiración, a través de la meditación.

Pilar añade una reflexión interesante con la que nos gustaría concluir:

¿Qué sentido tendría la vida sin la muerte?

La vida se complementa con la muerte

Un saludo

Nagore y Amaia