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RESILENCIA

Hola a todos,

A veces en la vida existen diferentes circunstancias que nos pueden llevar al límite y hacer que nos cuestionemos si tenemos la fuerza y la voluntad necesarias para continuar adelante. En este punto tenemos dos opciones: dejarnos vencer y sentir que hemos fracasado o sobreponernos y salir fortalecidos, apostar por la resiliencia.

La resilencia es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.

Las personas resilientes no nacen, se hacen. Han tenido que luchar contra situaciones adversas como las que estamos viviendo en al actualidad con el COVID-19. Son personas que se han encontrado al borde del abismo y han dado lo mejor de sí y han desarrollado las habilidades necesarias para enfrentarse a los diferentes retos de la vida.

Características de una persona resiliente

  1. Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones. El autoconocimiento es un arma muy poderosa para enfrentar las adversidades y los retos, y las personas resilientes saben usarla a su favor. Estas personas saben cuáles son sus principales fortalezas y habilidades, así como sus limitaciones y defectos. De esta manera pueden trazarse metas más objetivas que no solo tienen en cuenta sus necesidades y sueños, sino también los recursos de los que disponen para conseguirlas

  2. Son creativas. La persona con una alta capacidad de resiliencia no se limita a intentar pegar el jarrón roto, es consciente de que ya nunca a volverá a ser el mismo. El resiliente hará un mosaico con los trozos rotos, y transformará su experiencia dolorosa en algo bello o útil. De lo vil, saca lo precioso.

  3. Confían en sus capacidades. Al ser conscientes de sus potencialidades y limitaciones, las personas resilientes confían en lo que son capaces de hacer. Si algo les caracteriza es que no pierden de vista sus objetivos y se sienten seguras de lo que pueden lograr. No obstante, también reconocen la importancia del trabajo en equipo y no se encierran en sí mismas, sino que saben cuándo es necesario pedir ayuda.

  4. Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender. A lo largo de la vida enfrentamos muchas situaciones dolorosas que nos desmotivan, pero las personas con un alto nivel de resiliencia son capaces de ver más allá de esos momentos y no desfallecen. Estas personas asumen las crisis como una oportunidad para generar un cambio, para aprender y crecer. Saben que esos momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que reaccionen. Cuando se enfrentan a una adversidad se preguntan: ¿qué puedo aprender yo de esto.

  5. Aún sin ser conscientes de esta práctica milenaria, las personas resilientes tienen el hábito de estar plenamente presentes, de vivir en el aquí y ahora y de tienen una gran capacidad de aceptación. Para estas personas el pasado forma parte del ayer y no es una fuente de culpabilidad y zozobra mientras que el futuro no les aturde con su cuota de incertidumbre y preocupaciones. Son capaces de aceptar las experiencias tal y como se presentan e intentan sacarles el mayor provecho. Disfrutan de los pequeños detalles y no han perdido su capacidad para asombrarse ante la vida.

  6. Ven la vida con objetividad, pero siempre a través de un prisma optimista. Las personas resilientes son muy objetivas, saben cuáles son sus potencialidades, los recursos que tienen a su alcance y sus metas, pero eso no implica que no sean optimistas. Al ser conscientes de que nada es completamente positivo ni negativo, se esfuerzan por centrarse en los aspectos positivos y disfrutan de los retos. Estas personas desarrollan un optimismo realista, también llamado optimalismo, y están convencidas de que por muy oscura que se presente su jornada, el día siguiente puede ser mejor.

  7. Se rodean de personas que tienen una actitud positiva. Las personas que practican la resiliencia saben cultivar sus amistades, por lo que generalmente se rodean de personas que mantienen una actitud positiva ante la vida y evitan a aquellos que se comportan como vampiros emocionales. De esta forma, logran crear una sólida red de apoyo que les puede sostener en los momentos más difíciles.

  8. No intentan controlar las situaciones, sino sus emociones. Una de las principales fuentes de tensiones y estrés es el deseo de querer controlar todos los aspectos de nuestra vida. Por eso, cuando algo se nos escapa de entre las manos, nos sentimos culpables e inseguros. Sin embargo, las personas con capacidad de resiliencia saben que es imposible controlar todas las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y se sienten cómodos aunque no tengan el control. Se centran en cambiar sus emociones, cuando no pueden cambiar la realidad.

  9. Son flexibles ante los cambios. A pesar de que las personas resilientes tienen una autoimagen muy clara y saben perfectamente qué quieren lograr, también tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas cuando es necesario. Estas personas no se cierran al cambio y siempre están dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin aferrarse obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución.

  10. Son tenaces en sus propósitos. El hecho de que los resilientes sean flexibles no implica que renuncien a sus metas, al contrario, si algo las distingue es su perseverancia y su capacidad de lucha. La diferencia estriba en que no luchan contra molinos de viento, sino que aprovechan el sentido de la corriente y fluyen con ella. Estas personas tienen una motivación intrínseca que les ayuda a mantenerse firmes y luchar por lo que se proponen.

  11. Afrontan la adversidad con humor. Una de las características esenciales de las personas resilientes es su sentido del humor, son capaces de reírse de la adversidad y sacar una broma de sus desdichas. La risa es su mejor aliada porque les ayuda a mantenerse optimistas y, sobre todo, les permite enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones.

  12. Buscan la ayuda de los demás y el apoyo social. Cuando las personas resilientes pasan por un suceso potencialmente traumático su primer objetivo es superarlo, para ello, son conscientes de la importancia del apoyo social y no dudan en buscar ayuda profesional cuando lo necesitan.

 

Esperamos que os sirva de ayuda

Un saludo

Nagore

Rosario Linares

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LA REALIDAD DE SER MAMÁ

Me sentía agotada, pensaba cada día que no podría con ello. Me levantaba por la noche, le daba de comer, le cambiaba el pañal y cuando me quería dar cuenta, otra vez tenía que comer. Por las noches me enfadaba, necesitaba descansar y no podía, estaba de mal humor y eso me hacía sentir culpable. Muchas noches lloraba con mi hija, ¿por qué no me dijo nadie que sería tan difícil?¿Por qué me siento así? Se supone que debía estar contenta, yo deseaba tener un hijo”.

¿No decían que ser madre es los más maravilloso del mundo? ¿O qué el parto es lo complicado y que luego todo es sencillo? ¿O qué una madre y un hijo se entienden a la primera?.

A las madres se les informa del embarazo, los síntomas, las contracciones, el parto, pero ¿y luego qué? ¿Qué pasa cuando se lleva a casa a ese ser recién nacido…?

Primero, hay un proceso de adaptación. Hay que ir poco a poco conociendo a ese nuevo miembro de la familia y entender que alguien va a depender de uno, durante los primeros años nada menos que para sobrevivir; y después, para educarse, moldear su personalidad y demás cuestiones, en donde habrá momentos de dudas, miedos, cansancio, agotamiento, de sentimientos encontrados… pero todos estas emociones son normales.

En ocasiones, muchas madres, aún habiendo deseado ser madres, se ven invadidas por un sentimiento que les genera culpa, arrepentimiento, cuestionarse la valía como madres o sentirse que no van a ser capaces de poder con todo.

A continuación, os vamos a dar una serie de recomendaciones para que las mamás no lleguen a sufrir estos sentimientos:

    • Expresar emociones. No hay emociones buenas ni malas, todas ellas están justificadas y es bueno que se expresen.

    • Adaptación a la nueva situación. Hay que darse un tiempo para ir normalizando la nueva situación.

    • No perder la identidad como mujer. Es necesario que la mamá poco a poco vaya recuperando la identidad de antes de convertirse en madre, porque no sólo eres madre si no también eres mujer.

    • Valorarse. Reforzarte, elogiarte, decirte lo valiente y bien que lo haces, es necesario porque en ocasiones uno mismo es el más crítico.

    • Apoyo social. No estés sola, intenta rodearte de gente para poder hablar, desahogarte.

    • No hay “malas” madres. Todas las madres lo hacen lo mejor posible.

En un tiempo, las madres miraréis hacia atrás y recordaréis una mezcla de sentimientos, felicidad, placer, miedo, preocupación, cansancio….Pero, a pesar de todo, también diréis sin dudarlo que ha merecido la pena.

Esperamos que os guste

Un saludo

Nagore y Amaia

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DALE AL “OFF” Y DISFRUTA

Hola a todos,

Las redes sociales están cambiando la manera en que nos relacionamos e influyen cada día más en los vínculos amorosos. El teléfono móvil está presente en los pequeños y grandes momentos de nuestra vida cotidiana y casi se ha convertido en un miembro más de la familia.

Una situación que cada vez es más común ver en los restaurantes: es un matrimonio y dos niños, cada uno con su aparato electrónico sin mediar una palabra en toda la comida.

En las casas, la situación no varía, a la hora de la cena en muchos domicilios: el momento donde antes se compartían las experiencias del día, ahora acaba convirtiéndose en un concierto de sintonías de móviles.

Después de recoger la mesa, la comunicación tampoco mejora en exceso. Cada uno se dedica a navegar por sus redes sociales y a reírse de los chistes en sus grupos de WhatsApp, con lo que las parejas acaban llevando vidas paralelas y descuidan esos ratos destinados a intimar y charlar frente a frente.

Aunque parezca extraño, estar más conectados que nunca, no significa tener una mejor conexión. Las redes sociales son útiles, pero no lo aguantan todo.

De hecho, el uso y abuso del WhatsApp provoca malentendidos en los matrimonios. Por ejemplo, a quién no le ha pasada que ha recibido 40 mensajes de su pareja, entre ellos, un encargo y, al final, contesta rápido y de mala gana y motiva sin querer el enfado de éste.

En muchas ocasiones, es mejor coger el teléfono para resolver los conflictos cotidianos. Las redes no pueden soportar el peso de una relación, lo que vale tanto para las amistades como para los romances.

En una conversación cuenta el tono de voz y los gestos para interpretar la situación. Con los mensajes se pierde la profundidad y complejidad de las relaciones e incluso el lenguaje. Hay adultos que escriben como adolescentes y sólo se expresan a través de emoticonos omitiendo las palabras, más ricas y fluidas.

Dedica una tarde o noche a la semana para estar con tu familia con los dispositivos apagados. Crea espacios para compartir vivencias especiales.

Un saludo

Nagore y Amaia

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FALSAS CREENCIAS SOBRE NUESTRA PROFESIÓN

Hola a todos,

Hoy nos gustaría hablaros sobre las creencias erróneas que muchas veces habéis podido pensar sobre la psicología, nuestra profesión.

Seguramente, muchos de vosotros habéis pensado alguna vez que el mejor psicólogo es un amigo, o que acudir al psicólogo es estar loco o que leemos la mente…

Por esto, hoy queremos dar la vuelta a estas falsas creencias y mostraros la verdad de la psicología y cómo trabajamos en DelZu.

Mito 1: “Un buen amigo es el mejor psicólogo”

No, aunque el apoyo social y las amistades pueden ayudar a aliviarnos en un momento determinado, no es suficiente. Los psicólogos somos profesionales de la salud y trabajamos desde la neutralidad y sin juzgar a la persona que tenemos en frente.

Mito 2: “Si vas al psicólogo significa que estás loco”

No. Lo único que significa es que tienes un problema y buscas ayuda especializada para solucionarlo, al igual que si vas al médico si te duele la garganta. Para nosotras acudir al psicólogo es un acto de responsabilidad, ya que la persona admite tener un problema y quiere solucionarlo.

Mito 3 : “No creo en los psicólogos”

No se trata de una cuestión de creencias, los psicólogos existimos. Los psicólogos somos profesionales que hemos estudiado una rama de la ciencia que estudia el comportamiento humano y su relación con los procesos de pensamiento, el aprendizaje o los procesos emocionales.

Mito 4: “Los psicólogos leemos la mente ”

No, es imprescindible que el paciente nos aporte información. Antes de empezar la intervención psicológica, llevamos a cabo una evaluación donde recogemos información a través de cuestionarios validados empiricamente y preguntas abiertas dirigidas al paciente que nos ayuda a estructurar el problema y encontrar objetivos de intervención.

Mito 5 : “Los psicofármacos (ansiolíticos, antidepresivos, etc) son el único tratamiento eficaz para los problemas emocionales”

No. La medicación puede ayudar a tapar los síntomas físicos pero la raíz del problema sigue y su efecto es a corto plazo.

Sin embargo, la intervención psicológica trabaja desde la base del problema dotando al paciente de estrategias que le puedan ser de utilidad a largo plazo.

Mito 6: “El tiempo todo lo cura”

No. Es verdad que nos puede ayudar a ver las cosas desde otro punto de vista, pero en sí mismo no tiene propiedades terapéuticas. En ocasiones, por dar tiempo a que ese problema se solucione “sólo”, éste puede llegar a cronificarse requiriendo una ayuda urgente.

Mito 7: “Solo con hablar con el psicólogo, se solucionan todos mis problemas”

No, sólo con hablar no se soluciona ningún problema. Es verdad que sentirse escuchado produce una sensación de alivio. Sin embargo, la terapia psicológica requiere una implicación activa por parte del paciente y del psicólogo. El paciente tiene que querer cambiar y revertir su problema.

Esperamos que os haya resultado interesante y que os ayude a modificar esas creencias de la psicología.

Un saludo

Nagore y Amaia

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SIEMPRE FUERTE

En memoria de Pablo Ráez:

Vivimos en un sistema de vida en el que trabajamos y ganamos dinero por tiempo, es decir, vivimos por y para el tiempo. Vivimos esclavos de este sistema que se basa en la pura burocracia.

El planeta se está degenerando poco a poco, lo estamos destruyendo, derretimos los polos, producimos sin control, provocamos guerras, asesinamos personas y un largo etcétera que hacen que este mundo alcance su fin y todo ésto lo estamos produciendo por dinero.

No somos felices con lo que tenemos, siempre queremos más.

La vida se debe basar en lo básico que se necesita y vivir en un sistema que realmente mire por cada persona y por cuidar este impresionante planeta lleno de belleza. Tenemos que ser más felices y ver realmente lo que estamos haciendo por y para el mundo, tenemos que empezar a darnos cuenta de la importancia que tienen realmente las cosas y valorar las verdaderamente importantes.

Demos más amor, primero a uno mismo y después al mundo. Hasta que no te quieras a ti mismo no puedes querer a los demás.

Demos más sonrisas, demos más abrazos, demos más paz, demos la mejor versión de nosotros mismos.

Demos gracias a la vida por dar el gran lujo de poder despertarnos cada mañana, seamos más agradecidos.”

Has sido un ejemplo en la aceptación de tu enfermedad, en cómo hay que vivir y en transmitir la importancia de ayudar a los demás.

GRACIAS

Lo triste no es morir, es no saber vivir” Pablo Ráez

Un saludo

Nagore y Amaia

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¿LAS REDES SOCIALES ACABAN CON LOS AMIGOS REALES?

Si perdiéramos a un ser querido, ¿qué nos aliviaría más, un abrazo de un amigo o leer un mensaje a través de una red social?.

Cuando utilizamos las redes sociales para enriquecer las interacciones personales, nos pueden ayudar a sentirnos menos solos y a contactar con amigos que tenemos lejos.

Sin embargo, si se utilizan como sustitutas de una auténtica relación humana, nos pueden llegar a alejar de quienes tenemos más cerca.

Para que eso no ocurra, os damos una serie de consejos propuestos por la psicóloga Sandra Erosa:

  • Conocimiento: Revisar lo que sabes de tus amigos cercanos y averiguar un poco más. A veces sin darnos cuenta sabemos menos de lo que creemos.

 

  • Tiempo: Pasar menos horas en el chat y buscar el equilibrio incrementando la convivencia real.

 

  • Equilibrio: Si compartes con las personas más por las redes de lo que lo haces con amigos o familia. Busca a aquellos que siempre te cuentan algo y comparte algo de ti.

 

  • Pasatiempos: Reducir el tiempo que pasas en el ordenador y buscar un espacio para realizar actividades con amigos o familia.

 

  • Ayuda: A menudo, lo que das suele ser la base de lo que recibes. Procura «estar» para tus amigos: escúchalos, regálales tiempo y espacio; recuerda que no se trata de cantidad sino de calidad.

 

  • Comunícate: Llamar a un amigo para tomar un café y ponerse como reto no usar el móvil mientras estés ahí.

 

La mejor red social es una mesa rodeada de las personas que tú más quieres”

Por tanto, las redes sociales tienen muchas cosas positivas pero nunca van a poder sustituir una relación humana.

Un saludo

Nagore y Amaia

 

(Referencias)

Revista QUO, que es parte de Grupo Expansión, una empresa de Time Inc. (Sandra Erosa)

Soledad, una nueva epidemia. (John T. Cacioppo, Stephanie Cacioppo)