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PROTECCIÓN EMOCIONAL ANTE EL CORONAVIRUS

Hola a todos,

Hoy os queremos dejar el relato del psicólogo Enrique Pallarés para intentar entender las emociones que se pueden dar en esta situación tan inusual que estamos viviendo.

La ansiedad, como la ira, es una reacción del ser humano (y también de los animales) ante lo que percibe como peligro. 

La ansiedad se manifiesta de diferentes maneras: intranquilidad, evitación, huida, preocupaciones, aumento de la tasa cardiaca, alteración de la respiración, sudoración, etc. Algunos de estas manifestaciones, como se ve, son cambios corporales, con frecuencia presentes en las crisis de angustia (crisis o ataque de pánico).

Dada la heterogeneidad de las manifestaciones también es complejo el tratamiento y las sugerencias para manejar la ansiedad. Algunas de las sugerencias que siguen van más dirigidas sobre todo a los síntomas agudos, mientras que otras resultan más adecuadas para la ansiedad crónica. Unas son de aplicación inmediata, otras para aplicarlas a medio o largo plazo. Me limito a las que proceden de la Psicología, pues existe la posibilidad de un tratamiento farmacológico y, por supuesto, la combinación de ambos.

Empezaré por una que me parece especialmente importante: cambiar la actitud ante la ansiedad.

 

Sea más tolerante con la ansiedad: no se esfuerce en hacerla desaparecer

Las personas con problemas de ansiedad intentan, con frecuencia, hacerla desaparecer por todos los medios. Con ello, la ansiedad aumenta más: ansiedad por la ansiedad, ansiedad secundaria. Entonces, ¿qué hacer? ¿Dejarla sin más? ¿resignarse pasivamente? Tampoco ésta es la solución. El objetivo no debe ser eliminarla, sino manejarla. Para empezar, hay que mirarla de otra manera, no verla como un enemigo. Evitar el miedo al miedo. Una de las formas de mirarla de otra manera es observar de forma más objetiva las sensaciones de ansiedad.

La recomendación de tolerar las sensaciones de ansiedad parece a primera vista absurda y antinatural. Pero no es una invitación a la resignación pasiva, sino la primera estrategia activa y la forma de hacer que la ansiedad resulte más manejable. Tolerar las sensaciones de ansiedad no quiere decir que le tienen que resultar agradables o que son una tontería; de ninguna manera. Es, más bien, no agobiarse más todavía por su presencia ni impacientarse si no desaparecen inmediatamente; no agobiarse por el aumento del ritmo del corazón, el temblor de las manos o sentir inquietud, etc. Recuerde: son sensaciones molestas, pero no son peligrosas.

 

¿Ansiedad o coronavirus?

Uno de los síntomas corporales de la ansiedad más frecuentes es la dificultad respiratoria, una especie de bloqueo de la respiración. Entre los síntomas de la infección por coronavirus está también una dificultad para respirar. ¿Cómo distinguirlas? La distinción es una cuestión médica más que psicológica. Debe ser el médico el que las diferencie, quien lo hará con facilidad a la vista de los detalles. A modo de sugerencia, indicaré que en el caso de coronavirus la dificultad respiratoria no aparece de forma tan repentina como en la crisis de ansiedad. Además, uno de los síntomas más frecuentes de los casos sintomáticos de coronavirus es la presencia fiebre, que tampoco está presente en los ataques de ansiedad. Finalmente, la dificultad respiratoria debida a la ansiedad es posible que tenga una historia, es decir que haya ocurrido con anterioridad y que no sea ahora la primera vez. Pero en caso de duda, lo mejor es consultar al profesional a través de los teléfonos dispuestos para ello.

No se avergüence de mostrar ansiedad

Experimentar y manifestar signos de ansiedad no es algo vergonzoso ni humillante. No es un signo de debilidad. Tenga en cuenta que es ese mismo «miedo al miedo» el que hace que todavía aumenten más la ansiedad y sus manifestaciones. Si usted teme que los demás observen un ligero temblor en sus manos –que, por cierto, pasa inadvertido para la mayoría–, ese temor le llevará a que el temblor aumente y resulte más visible. Si en vez de ocultar el ligero temblor decide, de verdad, no ocultarlo –incluso trata de exagerarlo–, es posible que no lo consiga y que el temblor desaparezca.

 

Diferencie lo que es ansiedad de lo que no es ansiedad

Procure diferenciar la ansiedad de otras sensaciones molestas, como las que produce la fatiga o la falta de sueño. ¿Es ansiedad lo que experimento, o más bien las sensaciones propias de no haber dormido en toda la noche?, ¿es ansiedad, o tensión y fatiga por no haber descansado bien? Además, no toda emoción molesta es ansiedad, aunque a veces lo parezca.

No mezcle el miedo al contagio que siente con el enfado producido porque no funciona bien el televisor, con el disgusto por la discusión con su pareja, o con el sentimiento de culpabilidad por haber dicho a un amigo algo que piensa no debería haberle dicho. Aunque todo eso le ocurre a usted, la forma más adecuada de afrontar la ansiedad que experimenta estos días es separar las diferentes experiencias emocionales negativas y evitar que se mezclen y se potencien entre sí. En la medida de lo posible conviene poner tabiques separadores entre las diferentes experiencias negativas, y no mezclarlas. Al menos, analice y aclare que se trata de diferentes emociones.

 

¿Técnicas de relajación y respiración?

Una de las recomendaciones más frecuentes para los problemas de ansiedad son las técnicas de relajación y respiración. Totalmente de acuerdo, pero con una nota de cautela, que es a lo que responde la interrogación del título de este apartado. No intente utilizar estas técnicas de relajación y respiración, salvo que las tenga muy automatizadas, cuando experimenta un máximo de ansiedad. No le servirán e, incluso, pueden hacer sentirse peor. Las técnicas de relajación y respiración resultan muy adecuadas cuando la ansiedad comienza, pero no cuando ya se ha desbordado.

No afronte la ansiedad con remedios inadecuados

Ante las sensaciones de ansiedad, algunos se «automedican» con alcohol, o con estimulantes como el café, el té o la cola. Los estimulantes, como el café, pueden producir una elevación de la activación fisiológica, que al ser interpretada –de forma errónea– como síntomas de ansiedad peligrosos, disparan de verdad la espiral ascendente de la ansiedad. El alcohol, depresor del sistema nervioso central, no resulta útil a medio y largo plazo para controlar la ansiedad, pues termina por hacerle a usted todavía más vulnerable a la ansiedad. Tampoco trate de disminuir la ansiedad excesiva con la comida –que llegará a ser compulsiva–, pues solamente alivia un poco la ansiedad en el momento de comer, pero después la eleva. Algo parecido se puede decir del trabajo o de la excesiva actividad, pues ese ritmo frenético eleva todavía más la ansiedad y hace que se desborde».

Esperamos que os ayude y mucho ánimo

Un día más, un día menos

Un saludo

Nagore

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¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE EN MI HIJO LA FORMA DE EDUCAR?

Hola a todos,

 

Como ya os adelantamos en el post anterior, hoy vamos a hablar de las consecuencias que pueden tener nuestros hijos dependiendo del estilo educativo.

 

Educar desde el ESTILO SOBREPROTECTOR puede provocar en nuestros hijos:

  • Autoconcepto deficiente
  • Falta de iniciativa
  • Desinterés y despreocupación por sus asuntos

 

Educar desde el ESTILO PERMISIVO puede provocar en nuestros hijos:

  • Orgulloso de sí mismo
  • Busca apoyos en figuras de autoridad
  • Inseguridad personal

 

Educar desde el ESTILO AUTORITARIO puede provocar en nuestros hijos:

  • Autoconcepto deficiente debido a críticas a su persona
  • Falta de iniciativa por expectativas de fracaso o castigo
  • Rencor hacia el educador

 

Educar desde el ESTILO ASERTIVO puede provocar en nuestros hijos:

  • Buen concepto de sí mismo
  • Seguridad en sí mismo
  • Interés por alcanzar metas

 

 

El papel de los padres es fundamental para el desarrollo de los hijos. Aunque la gran mayoría de progenitores desean lo mejor para sus pequeños, desafortunadamente, algunos cometen errores parentales que pueden perjudicar el crecimiento y la salud emocional de sus hijos.

 

Esperemos que os haya gustado

Un saludo

Nagore y Amaia

 

 

 

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¿CÓMO EDUCO A MI HIJO?

Hola a todos,

Hoy os queremos hablar de un tema que a la gran mayoría de los padres les surgen dudas y en ocasiones quebraderos de cabeza, la educación de nuestros hijos.

 

Antes de nada hay que aclarar que educar no es igual que enseñar.

 

–  Educar es formar en ideas, en creencias morales y afectivas a una persona de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenece. Este papel se otorga normalmente a los padres.

–  Y Enseñar, por otra parte, es transmitir una serie de conocimientos, de saberes, fijados y programados y suele corresponder al profesorado.

 

LOS DIFERENTES ESTILOS EDUCATIVOS

 

ESTILO SOBREPROTECTOR

Estos padres se caracterizan por ser poco firmes y tener poco control sobre la situación. Los padres sobreprotectores tratan de proteger a sus hijos de cualquier incidente.

Los padres:

Sienten: Se preocupan y se ponen nerviosos si si hijo hace algo sin su ayuda o

supervisión.

Piensan: Son TOTALMENTE responsable de lo que le pueda ocurrir a su hijo

Hacen: Elogian a su hijo cuando viene a pedirles apoyo”

 

ESTILO PERMISIVO

Este estilo se caracteriza porque los padres no están implicados en la crianza de sus hijos y, por tanto, no proporcionan el apoyo necesario a sus niños ni les sirven de guía. Se basa en una educación exenta de reglas y normas.

  • Los padres:

Sienten: Se enfadan si su hijo les pide ayuda

Piensan: Cuanto antes sepa lo dura que es la vida mejor

Hacen: Castigan aleatoriamente las conductas que les resultan molestas

 

ESTILO AUTORITARIO

El estilo autoritario se basa en una educación basada en normas y castigos, donde los padres establecen las reglas y esperan que sus hijos las cumplan sin excepción.

  • Los padres:

Sienten: Se ponen furiosos si el niño no actúa de acuerdo a las normas

Piensan: Sus hijos tienen obligación de obedecer

Hacen: Amenazan y castigan TODO comportamiento que no cumpla sus normas”

  • Atribuyen a su hijo las cualidades de su conducta “ Eres malo”

 

ESTILO ASERTIVO

Los padres asertivos suelen ser firmes pero también brindan apoyo y cariño a sus hijos. Ponen reglas que esperan que los hijos sigan y emplean el refuerzo positivo para los buenos comportamientos.

  • Los padres:

Sienten:  Tranquilos mientras comprueban los progresos de si hijo

Piensan: En el proceso de aprendizaje su hijo puede cometer errores

Hacen: Elogian tanto los esfuerzos como los logros

  • NUNCA atribuyen a su hijo las cualidades de su conducta “Tirar la comida al suelo está mal”

 

En el próximo post, os contaremos las posibles consecuencias que puede tener en nuestros hijos el ser educados con un estilo u otro de educación.

 

Esperemos que os haya gustado

Un saludo

Nagore y Amaia

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LA REALIDAD DE SER MAMÁ

Me sentía agotada, pensaba cada día que no podría con ello. Me levantaba por la noche, le daba de comer, le cambiaba el pañal y cuando me quería dar cuenta, otra vez tenía que comer. Por las noches me enfadaba, necesitaba descansar y no podía, estaba de mal humor y eso me hacía sentir culpable. Muchas noches lloraba con mi hija, ¿por qué no me dijo nadie que sería tan difícil?¿Por qué me siento así? Se supone que debía estar contenta, yo deseaba tener un hijo”.

¿No decían que ser madre es los más maravilloso del mundo? ¿O qué el parto es lo complicado y que luego todo es sencillo? ¿O qué una madre y un hijo se entienden a la primera?.

A las madres se les informa del embarazo, los síntomas, las contracciones, el parto, pero ¿y luego qué? ¿Qué pasa cuando se lleva a casa a ese ser recién nacido…?

Primero, hay un proceso de adaptación. Hay que ir poco a poco conociendo a ese nuevo miembro de la familia y entender que alguien va a depender de uno, durante los primeros años nada menos que para sobrevivir; y después, para educarse, moldear su personalidad y demás cuestiones, en donde habrá momentos de dudas, miedos, cansancio, agotamiento, de sentimientos encontrados… pero todos estas emociones son normales.

En ocasiones, muchas madres, aún habiendo deseado ser madres, se ven invadidas por un sentimiento que les genera culpa, arrepentimiento, cuestionarse la valía como madres o sentirse que no van a ser capaces de poder con todo.

A continuación, os vamos a dar una serie de recomendaciones para que las mamás no lleguen a sufrir estos sentimientos:

    • Expresar emociones. No hay emociones buenas ni malas, todas ellas están justificadas y es bueno que se expresen.

    • Adaptación a la nueva situación. Hay que darse un tiempo para ir normalizando la nueva situación.

    • No perder la identidad como mujer. Es necesario que la mamá poco a poco vaya recuperando la identidad de antes de convertirse en madre, porque no sólo eres madre si no también eres mujer.

    • Valorarse. Reforzarte, elogiarte, decirte lo valiente y bien que lo haces, es necesario porque en ocasiones uno mismo es el más crítico.

    • Apoyo social. No estés sola, intenta rodearte de gente para poder hablar, desahogarte.

    • No hay “malas” madres. Todas las madres lo hacen lo mejor posible.

En un tiempo, las madres miraréis hacia atrás y recordaréis una mezcla de sentimientos, felicidad, placer, miedo, preocupación, cansancio….Pero, a pesar de todo, también diréis sin dudarlo que ha merecido la pena.

Esperamos que os guste

Un saludo

Nagore y Amaia