EMOCIONES BLOG

ENTENDER MIS EMOCIONES

Hola a todos,

Hoy os vamos a plantear una serie de preguntas para que reflexionéis.

¿Cuál es el porqué de las emociones?

Para responder a esto, es necesario entender qué son las emociones, por qué nos aparecen y de qué manera.

¿Cuál es el valor de las emociones?

Las emociones son respuestas que tenemos ante eventos, pero precedidas por cogniciones que pueden ser más o menos conscientes. Por tanto, las emociones tienen, en cierto sentido, una dimensión cognitiva, puesto que implican pensamientos, creencias, juicios y evaluaciones.

Estas son fundamentales, porque sin ellas no podríamos recordar, aprender ni tener relaciones sociales… Su función era muy adaptativa y útil para nuestros ancestros porque si venía un animal depredador, sentían miedo y salían corriendo.

Pero, a día de hoy… tenemos que saber qué hacer con nuestras emociones en cada situación porque, por ejemplo, no podemos salir corriendo si nos da miedo que nuestro jefe nos eche de nuestro puesto de trabajo. Y, además, vivimos en un mundo tan rápido que no tenemos el tiempo ni el espacio para darle a las emociones y atenderlas…. Es entonces cuando se perpetúan, se vuelven crónicas y aparece el sufrimiento.

Estas desarrollan expresiones fisiológicas y van acompañadas de reacciones de placer o dolor según la valencia que se le dé en relación al afrontamiento que se haga. Y por ello, dependiendo de cómo surja todo lo anterior, finalmente las emociones inducen a realizar determinadas acciones; dependiendo de cómo nos las tomemos y gestionemos.

¿Buenas o malas? Los juicios

Normalmente siempre hemos asociado determinadas emociones a aspectos negativos y otras, a aspectos positivos. Pero realmente lo hemos realizado así por la manera en la que valoramos esas emociones o las gestionamos. No nos enseñan cómo gestionar la ansiedad o la tristeza cuando realmente son igual de valiosas que la alegría y la sorpresa.

Normalmente nos angustiamos cuando sentimos “emociones negativas” por el hecho de no saber darles espacio… Simplemente intentamos evitarlas y no entrar en ellas; es entonces cuando se hacen más grandes, más intensas…

Normalmente nos resistimos a sentir ciertas emociones porque tenemos ciertas ideas preconcebidas sobre nosotros mismos pero que son idealizadas y no reales. Esta manera de afrontar las emociones, fomenta la seguridad a corto plazo, pero a la larga puede causar deterioro, inmovilidad y frustración.

Emociones básicas

Aunque el universo emocional de los humanos es amplio y complejo (se ha escrito mucho sobre ello en los últimos años en campos como la psicología o la medicina) vamos a centrarnos en cuatro emociones básicas y universales relacionadas con el estrés: el miedo, la rabia, la tristeza y la alegría. A continuación, resumimos sus manifestaciones, expresión, utilidad, limitaciones, enfoque temporal y distorsiones.

  • Miedo: nos ayuda a discernir peligros, huir de peligros, proteger a seres queridos, planificar y prepararse y precaución.
  • Rabia: defender a tus seres queridos y a los derechos, establecer límites, afrontar peligros y enemigos, competitividad, superarse y arriesgarse.
  • Tristeza: asumir pérdidas, curar heridas psicológicas, pedir ayuda y dar ayuda, reflexionar, y aprender de los errores.
  • Alegría: nutrir, crecer, desarrollar, crear vínculos sociales, creatividad, participar, innovar, descubrir, motivar y esforzarse.

¿Qué hacer con las emociones?

Para la gestión emocional es esencial, en un primer lugar, trabajarnos los prejuicios que tenemos ante ciertas emociones. Porque si nos anclamos en el pensamiento y en la autoexigencia de que no podemos sentir ciertas emociones, no podremos avanzar.

Muchas veces nos anclamos y bloqueamos con ciertas emociones porque queremos encontrar motivos de por qué nos aparece, desde un lugar de enfado. Y esto tiene que ver con el sentido de identidad porque tenemos unas ideas preconcebidas de nosotros mismas y, por ejemplo … si un día aparece la ansiedad en una persona que se cree fuerte, no se permitirá sentirla.

Detrás de cada emoción hay un mensaje. Las emociones aparecen como reacción de lo que estamos viviendo, por ello… hay que prestar especial atención a estos procesos y atender a lo que nos ocurre por dentro. Preguntarnos qué nos quiere decir dicha emoción, por qué nos está apareciendo en ese momento.

Solo desde aquí es desde donde podemos transformar las emociones hacia un lugar donde se pueden entender mejor las cosas. Porque las emociones son vehículos excelentes hacia el cambio. Nos ayudan a crecer y tener mejores ideas de quienes somos. Cuando nos responsabilizamos de ellas, aunque haya cierto riesgo a corto plazo… a largo plazo se dará la prosperidad, resiliencia, salud y el bienestar.

Pero esto comentado anteriormente solo se podrá llevar a cabo cuando sepamos realizar una buena gestión de las emociones, confiando así en nuestros recursos para atravesar la incomodidad de este proceso. Porque las crisis y el sufrimiento (en condiciones de seguridad), pueden hacer transformar el dolor en resiliencia, salud y bienestar.

Estrategias para la gestión emocional

El paso principal para poder llevar una buena gestión emocional es no reaccionar, sino responder con consciencia y calma ante ellas. Por ello son necesarios los siguientes pasos:

  1. Crear una pausa entre estimulo y respuesta

Esto ayuda a no reaccionar de manera impulsiva, sino hacer este proceso con más calma y pausa… para poder decidir libremente cómo y con qué recursos actuar y no responder de manera automática.

  1. Orientar la atención hacia adentro

Es recomendable orientar la atención hacia lo que se está moviendo dentro de uno y ver realmente qué estamos sintiendo, ponerle nombre, reconocerlo.

  1. Entender por qué estamos sintiendo dicha emoción

Encontrarle la utilidad y qué mensaje nos quiere decir dicha emoción.

  1. Aceptar que estamos teniendo esa emoción y todos sus matices

Solo desde la aceptación y no desde la resistencia, es desde donde puede surgir el cambio y el desarrollo.

  1. Modular la respuesta

¿Qué podemos hacer con esto, para sentirnos mejor? Aplicar la transformancia. Cada emoción y proceso emocional tendrá su mejor respuesta para cada persona y contexto.

Según el contexto y con especial cuidado podemos atender al efecto de la emoción y de su expresión tanto en uno mismo, como en los demás. Solo así podremos decidir qué emociones queremos expresar y con quién queremos hacerlo.

Finalmente, aquellas que no queramos expresar, las dejaremos pasar hasta que se debiliten, intentando utilizar las estrategias que más nos convengan y ayuden a atravesar dicha incomodidad (una actividad placentera o relajante, la respiración, la meditación, socializar, desfogar con deporte, etc).

 

Un saludo

Nagore

 

 

(Psicología y Mente)

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VOLVER A LA RUTINA

Hola a todos,

Para la mayoría de las personas el año empieza en septiembre, septiembre es época de volver a la rutina y de marcar nuevos objetivos. En definitiva septiembre es el momento de volver a empezar, otra vez. Si la cuesta de enero es dura, la de septiembre tampoco se queda atrás y no solo a nivel económico, también a nivel personal y emocional.

En estas fechas tenemos sentimientos encontrados, por un lado la tristeza de dejar atrás las merecidas vacaciones y por otra la motivación de empezar cosas nuevas a nivel personal o profesional, porque septiembre es el mes de “me voy a apuntar al gimnasio”, “voy a dejar de fumar”,“voy a buscar un trabajo mejor”,  “tengo que ponerme con el inglés”, entre otras. Para aliviar un poco esta situación que se nos presenta año tras año, proponemos una serie de pautas que facilitan la vuelta a la realidad, la consecución de objetivos y la tan esperada vuelta al cole.

En  primer lugar, vamos a hablar de la vuelta a la rutina diaria. A todos nos gustaría que el verano durara eternamente o, al menos las vacaciones, pero la realidad es que nuestro puesto de trabajo nos esperan con los brazos abiertos. Para facilitar esta vuelta debemos gestionar bien el tiempo, planificar nuestro día y distribuir los quehaceres del hogar.

Por lo general, en nuestro puesto de trabajo no tenemos tanto poder de decisión como tenemos en nuestra casa, es por ello que reorganizar las tareas de casa para aliviar la carga de la vuelta al trabajo nos puede hacer más llevadera la sobrecarga de volver  a las obligaciones laborales. Por otro lado, debemos volver a ajustarnos a los horarios y las rutinas diarias, tras unos meses de verano en que solemos acostarnos y levantarnos más tarde, debemos cambiar el sueño para volver a la rutina para ello,  es aconsejable ir regulando el sueño unos días antes de empezar a trabajar para que el cuerpo se vaya habituando a los nuevos horarios.

Además, es imprescindible seguir disfrutando de algún momento para nosotros, no debemos centrarnos en nuestras obligaciones y dejar de lado radicalmente los planes que tanto nos gustan y nos permiten despejarnos de la rutina diaria, el fin de las vacaciones no implica el fin del tiempo de ocio.  Por último, podemos utilizar alguna técnica de relajación de forma regular que nos ayude a eliminar la ansiedad que nos produce volver a retomar nuestras obligaciones.

En segundo lugar, hablaremos de otros amigos que nos esperan siempre al inicio del mes de septiembre, los propósitos que nos planteamos  y reflejamos en forma de objetivos y  metas. La mayoría de objetivos o metas que nos proponemos se quedan por el camino, porque siempre que empezamos algún reto la intensidad  y motivación con que lo realizamos tiende a disminuir con el paso del tiempo si no hacemos un planteamiento ajustado y realista. Para poder cumplir los objetivos marcados, estos deben ser  concretos, realistas y alcanzables.

Las pautas que se presentan a continuación nos van a ayudar a marcar estos objetivos.

  1. Los objetivos deben depender de ti. Si el objetivo depende de ti y no de terceras personas serás tú el que tenga el poder sobre el resultado de tu actuación.
  2. Plantear una meta final y marcar objetivos a corto plazo que sean lo más específicos posible. Por ejemplo: esta semana voy a ir a correr 15 minutos y la semana que viene 20, mi objetivo es correr  una hora en el mes de noviembre. Podemos tener objetivos diarios y mensuales si esto nos ayuda.
  3. Objetivos y metas que se puedan comprobar para sentirnos motivados y ser conscientes de que los estamos cumpliendo. Por ejemplo: no nos vale “tengo que estudiar inglés” pero si nos vale, “voy a estudiar inglés lunes y miércoles dos horas”.

Es importante que los objetivos que nos marcamos tengan interés para nosotros. La idea es que el objetivo y la meta generen algo en nosotros que nos motive a seguir adelante con la consecución del mismo.

Esperamos que os guste

Muchas gracias

Nagore

(Investe Psicólogos)

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PROTECCIÓN EMOCIONAL ANTE EL CORONAVIRUS

Hola a todos,

Hoy os queremos dejar el relato del psicólogo Enrique Pallarés para intentar entender las emociones que se pueden dar en esta situación tan inusual que estamos viviendo.

La ansiedad, como la ira, es una reacción del ser humano (y también de los animales) ante lo que percibe como peligro. 

La ansiedad se manifiesta de diferentes maneras: intranquilidad, evitación, huida, preocupaciones, aumento de la tasa cardiaca, alteración de la respiración, sudoración, etc. Algunos de estas manifestaciones, como se ve, son cambios corporales, con frecuencia presentes en las crisis de angustia (crisis o ataque de pánico).

Dada la heterogeneidad de las manifestaciones también es complejo el tratamiento y las sugerencias para manejar la ansiedad. Algunas de las sugerencias que siguen van más dirigidas sobre todo a los síntomas agudos, mientras que otras resultan más adecuadas para la ansiedad crónica. Unas son de aplicación inmediata, otras para aplicarlas a medio o largo plazo. Me limito a las que proceden de la Psicología, pues existe la posibilidad de un tratamiento farmacológico y, por supuesto, la combinación de ambos.

Empezaré por una que me parece especialmente importante: cambiar la actitud ante la ansiedad.

 

Sea más tolerante con la ansiedad: no se esfuerce en hacerla desaparecer

Las personas con problemas de ansiedad intentan, con frecuencia, hacerla desaparecer por todos los medios. Con ello, la ansiedad aumenta más: ansiedad por la ansiedad, ansiedad secundaria. Entonces, ¿qué hacer? ¿Dejarla sin más? ¿resignarse pasivamente? Tampoco ésta es la solución. El objetivo no debe ser eliminarla, sino manejarla. Para empezar, hay que mirarla de otra manera, no verla como un enemigo. Evitar el miedo al miedo. Una de las formas de mirarla de otra manera es observar de forma más objetiva las sensaciones de ansiedad.

La recomendación de tolerar las sensaciones de ansiedad parece a primera vista absurda y antinatural. Pero no es una invitación a la resignación pasiva, sino la primera estrategia activa y la forma de hacer que la ansiedad resulte más manejable. Tolerar las sensaciones de ansiedad no quiere decir que le tienen que resultar agradables o que son una tontería; de ninguna manera. Es, más bien, no agobiarse más todavía por su presencia ni impacientarse si no desaparecen inmediatamente; no agobiarse por el aumento del ritmo del corazón, el temblor de las manos o sentir inquietud, etc. Recuerde: son sensaciones molestas, pero no son peligrosas.

 

¿Ansiedad o coronavirus?

Uno de los síntomas corporales de la ansiedad más frecuentes es la dificultad respiratoria, una especie de bloqueo de la respiración. Entre los síntomas de la infección por coronavirus está también una dificultad para respirar. ¿Cómo distinguirlas? La distinción es una cuestión médica más que psicológica. Debe ser el médico el que las diferencie, quien lo hará con facilidad a la vista de los detalles. A modo de sugerencia, indicaré que en el caso de coronavirus la dificultad respiratoria no aparece de forma tan repentina como en la crisis de ansiedad. Además, uno de los síntomas más frecuentes de los casos sintomáticos de coronavirus es la presencia fiebre, que tampoco está presente en los ataques de ansiedad. Finalmente, la dificultad respiratoria debida a la ansiedad es posible que tenga una historia, es decir que haya ocurrido con anterioridad y que no sea ahora la primera vez. Pero en caso de duda, lo mejor es consultar al profesional a través de los teléfonos dispuestos para ello.

No se avergüence de mostrar ansiedad

Experimentar y manifestar signos de ansiedad no es algo vergonzoso ni humillante. No es un signo de debilidad. Tenga en cuenta que es ese mismo «miedo al miedo» el que hace que todavía aumenten más la ansiedad y sus manifestaciones. Si usted teme que los demás observen un ligero temblor en sus manos –que, por cierto, pasa inadvertido para la mayoría–, ese temor le llevará a que el temblor aumente y resulte más visible. Si en vez de ocultar el ligero temblor decide, de verdad, no ocultarlo –incluso trata de exagerarlo–, es posible que no lo consiga y que el temblor desaparezca.

 

Diferencie lo que es ansiedad de lo que no es ansiedad

Procure diferenciar la ansiedad de otras sensaciones molestas, como las que produce la fatiga o la falta de sueño. ¿Es ansiedad lo que experimento, o más bien las sensaciones propias de no haber dormido en toda la noche?, ¿es ansiedad, o tensión y fatiga por no haber descansado bien? Además, no toda emoción molesta es ansiedad, aunque a veces lo parezca.

No mezcle el miedo al contagio que siente con el enfado producido porque no funciona bien el televisor, con el disgusto por la discusión con su pareja, o con el sentimiento de culpabilidad por haber dicho a un amigo algo que piensa no debería haberle dicho. Aunque todo eso le ocurre a usted, la forma más adecuada de afrontar la ansiedad que experimenta estos días es separar las diferentes experiencias emocionales negativas y evitar que se mezclen y se potencien entre sí. En la medida de lo posible conviene poner tabiques separadores entre las diferentes experiencias negativas, y no mezclarlas. Al menos, analice y aclare que se trata de diferentes emociones.

 

¿Técnicas de relajación y respiración?

Una de las recomendaciones más frecuentes para los problemas de ansiedad son las técnicas de relajación y respiración. Totalmente de acuerdo, pero con una nota de cautela, que es a lo que responde la interrogación del título de este apartado. No intente utilizar estas técnicas de relajación y respiración, salvo que las tenga muy automatizadas, cuando experimenta un máximo de ansiedad. No le servirán e, incluso, pueden hacer sentirse peor. Las técnicas de relajación y respiración resultan muy adecuadas cuando la ansiedad comienza, pero no cuando ya se ha desbordado.

No afronte la ansiedad con remedios inadecuados

Ante las sensaciones de ansiedad, algunos se «automedican» con alcohol, o con estimulantes como el café, el té o la cola. Los estimulantes, como el café, pueden producir una elevación de la activación fisiológica, que al ser interpretada –de forma errónea– como síntomas de ansiedad peligrosos, disparan de verdad la espiral ascendente de la ansiedad. El alcohol, depresor del sistema nervioso central, no resulta útil a medio y largo plazo para controlar la ansiedad, pues termina por hacerle a usted todavía más vulnerable a la ansiedad. Tampoco trate de disminuir la ansiedad excesiva con la comida –que llegará a ser compulsiva–, pues solamente alivia un poco la ansiedad en el momento de comer, pero después la eleva. Algo parecido se puede decir del trabajo o de la excesiva actividad, pues ese ritmo frenético eleva todavía más la ansiedad y hace que se desborde».

Esperamos que os ayude y mucho ánimo

Un día más, un día menos

Un saludo

Nagore

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LOS PROBLEMAS EMOCIONALES DE HOY EN DÍA

Hola a todos,

La mayoría de personas sufren en algún momento de su vida problemas emocionales. A continuación vamos a presentar los más comunes:

  1. La represión emocional

Se da cuando tenemos consciencia de nuestras emociones, pero no sabemos, o no queremos expresarlas (todas o alguna de ellas) debido a lo que nos han enseñado culturalmente, a nivel familiar o a través de nuestro propio aprendizaje.  Ej: Llorar es de débiles. Entonces podemos tener ganas de llorar, pero no nos lo permitimos.

Esto hace que la energía emocional se bloquee y podamos llegar a reprimir nuestras emociones. Nos contenemos, y muchas veces no sabemos por qué. Esto puede suceder con todas las emociones o con algunas por ejemplo el enfado.

 

  1. La negación emocional

La negación de la experiencia emocional se da cuando nos oponemos a nuestras emociones e intentamos eliminarlas de nuestro sentir. En ese momento lo que ocurre es que la emoción aún cobra más protagonismo en nuestro cuerpo. Como no puede salir por el canal adecuado lo que va a hacer es buscar otro camino.

Es entonces cuando la energía emocional se desvía hacia otros canales que le permitan salir. Un ejemplo de ello es cuando somatizamos las emociones en nuestro cuerpo a través de tensión muscular entre otras manifestaciones.

 

«Nuestra habilidad para adaptarnos es increíble. Nuestra capacidad de cambiar es espectacular.»

-Liza Lutz-

 

  1. El descontrol emocional

Se da cuando las emociones nos desbordan y se apoderan de nosotros. Ellas nos controlan en vez de nosotros poder gestionarlas a ellas. Muchos pacientes vienen con miedos muy intensos o fobias que tienen que ver con un descontrol emocional del miedo. Pero en realidad, todas las emociones se pueden descontrolar.

La tristeza, el enfado e incluso la alegría. Por ejemplo, conductas desproporcionadas de agresividad, una euforia desmesurada, o un miedo que nos paraliza entre otras cosas.

  1. La desconexión emocional

Ocurre cuando podemos notar que algo nos está pasando, pero enseguida nos desconectamos, sin ser conscientes de ello. El ciclo emocional se interrumpe. En la desconexión puede haber represión   emocional, negación o desconocimiento de nuestras emociones.

Y a la vez, también puede haber bloqueo o enganche emocional. Digamos que la desconexión puede llegar a englobar muchas de las dificultades emocionales arriba mencionadas. Somos “zombies emocionales” que van en piloto automático sin percatarse de lo que sienten.

 

  1. El conflicto entre diferentes emociones contradictorias

 Como seres humanos nos movemos entre polaridades o extremos. Nos cuesta gestionarnos en puntos medios. Esta circunstancia también se da con nuestras emociones.  A veces, tenemos saboteadores internos que nos dicen que no tendríamos que sentir esto u lo otro.

Es entonces, cuando entramos en lucha con nuestras emociones y no nos permitimos sentir: enfado y calma, tristeza y alegría, entre otras. Cuando en realidad, podemos sentir más de una emoción a la vez sin que esto sea un conflicto mientras las acojamos.

 

  1. El enganche emocional

Nos puede costar soltar personas, cosas y también emociones asociadas a experiencias o personas. A veces, nos quedamos enganchados en emociones que se repiten en nuestro presente. Es como si nos costara soltar esas emociones que llevamos tanto tiempo sintiendo.

Estos problemas emocionales pueden ser debidos a que tenemos emociones del pasado que no hemos superado. Traumas que se perpetúan en el presente porque no los hemos procesado correctamente.

  1. La búsqueda de emociones placenteras

Hay personas que van a buscar constantemente emociones que les produzcan placer. Esto va a ocasionar que no puedan tolerar la frustración u otras emociones desagradables. Entonces, van a desear estar constantemente contentos, como si, de un enganche emocional se tratase pero en este caso, puede que la emoción no sea real. Van a evitar emociones desagradables a través de la negación o represión emocional.

 

Un saludo

Nagore

 

 

www.psicoemocionat.com

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VOLVER A LA RUTINA

Hola a todos,

Volver a trabajar después de vacaciones puede generar “depresión” en muchas personas. Es lo que se conoce como síndrome postvacacional, y a continuación numeramos algunos consejos para superarlo.

  1. ¿Qué es el síndrome postvacacional?

También conocido como estrés o depresión postvacacional, es un síndrome que experimentan muchos trabajadores cuando terminan sus vacaciones y tienen que volver a sus puestos de trabajo. Los síntomas suelen se asemejan bastante a los de una depresión clínica: irritabilidad, dificultad para relacionarse con los demás, desánimo, sensación de apatía, insomnio…

  1. ¿Qué causa la depresión postvacacional?

La vuelta al trabajo tras unas largas vacaciones es el principal causante, además de la modificación de las horas de sueño y el cambio en los horarios. El verdadero problema aparece cuando la sensación de desánimo por volver a la rutina laboral se alarga demasiado en el tiempo (más de dos semanas).

  1. Afronta el primer día con filosofía

Tómate el primer día como una jornada laboral más, intentando no pensar en lo duro que es y en lo bien que te lo pasaste durante las vacaciones. Por otro lado, además de volver a exigencias y responsabilidades, piensa que también vuelves a ver a tus amigos y compañeros y contaros como han ido vuestras vacaciones. Con esto conseguirás mitigar un poco la depresión postvacacional.

  1. Tómatelo con calma

Tómate tu tiempo para ponerte al día de lo ocurrido mientras estabas fuera y con las cosas pendientes que dejaste antes de irte. A continuación, organízate, establece una línea de trabajo y unos objetivos a conseguir durante la primera semana. Así irás recuperando el ritmo de trabajo al que estabas acostumbrado antes de irte de vacaciones. No te desesperes si ves que te cuesta acostumbrarte otra vez al trabajo, piensa que no eres el único que está padeciendo el síndrome postvacacional, y que cuando quieras darte cuenta, la sensación de desasosiego habrá desaparecido.

  1. Ponte objetivos nuevos

Volver a trabajar después de vacaciones y pensar que todavía te quedan muchos meses para las próximas sólo incrementará tu estrés postvacacional. Piensa en los días festivos y fines de semana que puedes aprovechar. Por otro lado, márcate metas y proyectos que puedas realizar a través del trabajo, y acudirás a trabajar con la ilusión propia de quien persigue un sueño.

  1. Un día no es solo para trabajar

El día tiene 24 horas, y tu trabajo sólo ocupa una tercera parte de ese tiempo. Cuando termines tu jornada laboral, dedica el resto del día para estar con la familia o con los amigos o a practicar actividades que te gusten. Si lo haces durante los primeros, volver a trabajar después de vacaciones será mucho más llevadero. No te lleves trabajo a casa ni te agobies por lo que te espera al día siguiente, eso no te ayudará a superar el síndrome postvacacional.

  1. Practica deporte

Se ha demostrado que hacer deporte regularmente contribuye a combatir el estrés, además de ser beneficioso para la salud. Además, te ayudará a romper con la monotonía del trabajo y ganarás en energía y salud. No cabe duda, el deporte es uno de tus mejores aliados para superar la depresión postvacacional.

  1. Procura mejorar las cosas en tu puesto de trabajo

Siempre (o casi siempre) habrá cosas que no te gusten en tu trabajo (tu jefe, algún compañero, etc.) Si es tu caso puedes intentar cambiarlo y, aunque no lo consigas, te quedará la satisfacción de haberlo intentado. Mejora la comunicación, si tienes una idea hazte escuchar, y si algo no te parece bien hazlo saber. Te sentirás mucho más implicado en tu trabajo, y ello hará que el síndrome postvacacional vaya desapareciendo.

  1. Sé positivo

Éste puede que sea el paso más importante para superar la depresión postvacacional. Acepta el hecho de que ya has tenido tu tiempo para descansar y que ahora toca trabajar después de vacaciones. Piensa que mucha gente no tiene un trabajo al que volver. Afronta tu responsabilidad e intenta hacer tu trabajo lo mejor posible siempre con una sonrisa. Sonriendo serás más feliz y además crearás un mejor ambiente de trabajo.

  1. ¿Qué significa el trabajo para ti?

El trabajo es una forma de realizarse como persona, de sentirse útil para la sociedad y un proceso de aprendizaje constante. Si lo miras de esta manera dejarás de ver la vuelta al trabajo como una obligación. Tienes que pensar que no todo en la vida es trabajar. No eres un esclavo del trabajo, trabajas para vivir y, por supuesto, para poder pagarte las vacaciones que acabas de disfrutar y disfrutarás.

Sigue estos consejos y podrás deshacerte del síndrome postvacacional.

¿Cómo se puede evitar?

Lo primero es entender que este período de readaptación es normal y limitado en el tiempo. Confiar en que unas buenas vacaciones y el descanso, produce un efecto positivo en cuanto a consolidar aprendizajes previos y disponer los procesos cognitivos de atención, concentración, registro, pensamiento, especialmente incorporando creatividad, útil en la toma de decisiones y resolución de problemas complejos. Manejar la tendencia natural de esta época de proponerse metas, de manera constructiva, para que no se transforme en una presión adicional o fuente de frustración. Esto regulando expectativas, evitando metas rígidas, lejanas, muy altas, o no acorde a las reales capacidades o posibilidades y jerarquizando tareas.

 

Es útil antes de entrar al trabajo, comenzar días previos a readaptar las horas de sueño al horario que se tendrá durante el año. Se aconseja ir paulatinamente, especialmente con los niños que son los que más drásticamente suelen modificar sus horarios en vacaciones, retrocediendo de 15 minutos el horario de acostarse y levantarse. Junto con ello readecuar la alimentación si se descuidó o desordenó en vacaciones.

 

Esperemos que os sirva estos consejos para afrontar la vuelta a la rutina

Un saludo

Nagore y Amaia

 

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LA REALIDAD DE SER MAMÁ

Me sentía agotada, pensaba cada día que no podría con ello. Me levantaba por la noche, le daba de comer, le cambiaba el pañal y cuando me quería dar cuenta, otra vez tenía que comer. Por las noches me enfadaba, necesitaba descansar y no podía, estaba de mal humor y eso me hacía sentir culpable. Muchas noches lloraba con mi hija, ¿por qué no me dijo nadie que sería tan difícil?¿Por qué me siento así? Se supone que debía estar contenta, yo deseaba tener un hijo”.

¿No decían que ser madre es los más maravilloso del mundo? ¿O qué el parto es lo complicado y que luego todo es sencillo? ¿O qué una madre y un hijo se entienden a la primera?.

A las madres se les informa del embarazo, los síntomas, las contracciones, el parto, pero ¿y luego qué? ¿Qué pasa cuando se lleva a casa a ese ser recién nacido…?

Primero, hay un proceso de adaptación. Hay que ir poco a poco conociendo a ese nuevo miembro de la familia y entender que alguien va a depender de uno, durante los primeros años nada menos que para sobrevivir; y después, para educarse, moldear su personalidad y demás cuestiones, en donde habrá momentos de dudas, miedos, cansancio, agotamiento, de sentimientos encontrados… pero todos estas emociones son normales.

En ocasiones, muchas madres, aún habiendo deseado ser madres, se ven invadidas por un sentimiento que les genera culpa, arrepentimiento, cuestionarse la valía como madres o sentirse que no van a ser capaces de poder con todo.

A continuación, os vamos a dar una serie de recomendaciones para que las mamás no lleguen a sufrir estos sentimientos:

    • Expresar emociones. No hay emociones buenas ni malas, todas ellas están justificadas y es bueno que se expresen.

    • Adaptación a la nueva situación. Hay que darse un tiempo para ir normalizando la nueva situación.

    • No perder la identidad como mujer. Es necesario que la mamá poco a poco vaya recuperando la identidad de antes de convertirse en madre, porque no sólo eres madre si no también eres mujer.

    • Valorarse. Reforzarte, elogiarte, decirte lo valiente y bien que lo haces, es necesario porque en ocasiones uno mismo es el más crítico.

    • Apoyo social. No estés sola, intenta rodearte de gente para poder hablar, desahogarte.

    • No hay “malas” madres. Todas las madres lo hacen lo mejor posible.

En un tiempo, las madres miraréis hacia atrás y recordaréis una mezcla de sentimientos, felicidad, placer, miedo, preocupación, cansancio….Pero, a pesar de todo, también diréis sin dudarlo que ha merecido la pena.

Esperamos que os guste

Un saludo

Nagore y Amaia

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¿ES ÚTIL LA ANSIEDAD?

Hola a todos,

Hoy os queremos hablar de un tema que cada vez afecta más a la población, la ansiedad.

Es curioso que el cuerpo y la mente humana no hayan podido evolucionar mucho desde la aparición de los primeros seres humanos. La realidad es que reaccionamos igual ante un tigre que nos va a atacar, que ante un examen.

Se estima que en España una de cada cuatro personas padece o ha padecido ansiedad. Por lo tanto, se trata de un trastorno psicológico bastante común entre la población, especialmente la femenina, que si no se trata correctamente puede convertirse en un trastorno más grave.

El problema surge cuando el cuerpo responde del mismo modo ante un examen que ante el ataque de un tigre y no somos capaces de entender qué es lo que nos está pasando.

Un hecho estresante no tiene porqué ser algo negativo. Una situación estresante hará que nuestro cuerpo y nuestra mente se movilicen para resolver aquello que nos amenaza.

Por ejemplo, si estoy jugando al fútbol y viene un contrario a marcar en mi portería, reaccionaré para intentar quitarle la pelota.

Daré una respuesta de estrés: tensaré mis músculos, se acelerará mi frecuencia cardíaca…

Volviendo a la pregunta de inicio, ¿Es útil la ansiedad? La respuesta es SÍ, lo es y mucho. La ansiedad permite a las personas resolver y actuar en situaciones cotidianas. De hecho es en gran medida una emoción que nos ha ayudado a sobrevivir como especie. La ansiedad hace que nuestro cuerpo reaccione consiguiendo que estemos alerta. Hace que el corazón esté preparado para alimentar nuestros músculos, hace que estemos preparados para usar todos nuestros recursos con el fin de resolver la situación que se nos plantea.

Como hemos dicho anteriormente es útil la ansiedad en situaciones “amenazantes”, pero no es tan útil y comienza a ser un problema cuando se comienza a sentir los síntomas que vamos a mencionar de forma habitual:

  • Físicos: taquicardia, falta de aire, temblores, sudoración, nauseas, vómitos, dificultad motora, mareos entre otros.
  • Psicológicos y conductuales: sensación de peligro constante, inseguridad, inquietud, agobio, estado de alerta, bloqueos, impulsividad.
  • Cognitivos: confusión y dificultades para concentrarse o prestar atención.
  • Sociales: dificultad para expresarse, irritabilidad y ensimismamiento.

 

A continuación, os vamos a dar una sería de pautas para intentar evitar o disminuir esa ansiedad y si por uno mismo no se consigue, hay que pedir ayuda a un profesional para que no vaya en aumento.

      1. Interpretar correctamente las cosas y situaciones. Elimina los pensamientos negativos.
      2. Aceptar lo que está pasando. No intentar huir
      3. Hablar y expresar los sentimientos
      4. Saber qué es la ansiedad y para qué sirve. Entender su funcionamiento.
      5. Realizar actividades agradables diariamente
      6. No vivir siempre “preocupado”
      7. Realizar ejercicio físico
      8. Cuidar la alimentación
      9. Reír
      10. Descansar

Esperamos que os sea de utilidad

Un saludo

Nagore y Amaia

 

(Referencias)

Revista Objetivo Bienestar

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¿LLORAR ES SANO?

Hola a todos,

¿Llorar es sano?,¿qué hay detrás de nuestro llanto?, ¿por qué algunas personas lloran con más o menos facilidad que otras?…

¿Es bueno llorar?

Para los bebés, las lágrimas sirven como una importante herramienta de comunicación que les permite mostrar su necesidad de ayuda. Esa herramienta también nos puede se muy útil en la edad adulta.

En general las personas se refieren al llanto como un acto liberador y dicen sentirse mejor después. Pero ¿esto es siempre cierto? Según el estudio de Bylsma (2008), es lo más común, pero no siempre es así.

En un estudio realizado a 200 mujeres holandesas, Bylsma encontró que la mayoría declaró sentirse mejor después de llorar, pero no todas lo hicieron. Se encontró que las personas que puntuaron más alto en medidas de depresión o ansiedad eran más propensas a sentirse peor después de llorar.

¿Por qué lloramos?

El ”por qué” del llanto puede parecer obvio. Lloramos cuando estamos felices o cuando estamos tristes. Pero esta explicación es demasiado simplista.

Es cierto que el llanto es una respuesta emocional natural para ciertos sentimientos, por lo general la tristeza y el dolor. Pero también lloramos en otras circunstancias y ocasiones, por ejemplo, lloramos ante la alegría porque bajamos la guardia, dejamos de lado nuestras defensas.

Según algunos autores el llanto también puede ser un mecanismo de supervivencia. Llorar es a menudo una señal de que es necesario hacer frente a algo. Entre otras cosas, puede significar que te sientes frustrado, abrumado o incluso tratando de obtener la atención de alguien, lo que viene a llamarse el “beneficio secundario” del llanto.

Por otra parte llorar puede tener un propósito puramente bioquímico y sin ningún tipo de alcance emocional, o bien relacionarse con lo que podríamos llamar la“acumulación de energía” vinculada a determinados sentimientos no bien expresados. En el primero de los casos, alguna investigación apunta a que el acto de llorar es útil para liberar físicamente hormonas y toxinas relacionadas con el estrés.

Por último, es incontestable que el llanto tiene una función puramente social. A menudo, el llanto nos ayuda a obtener la atención y, muy a menudo también, el apoyo de aquellos que nos ven llorar.

¿Quiénes lloran más?

La mayoría de los expertos están de acuerdo en este punto: las mujeres tienden a llorar más que los hombres. Biológicamente, puede haber una razón para esto: La testosterona parece inhibir el llanto, mientras que la hormona prolactina (con niveles más altos en las mujeres) puede promoverlo.

Aunque no todo es biología. En general las mujeres tienen más permiso para llorar, una convención social que está cambiando, pero muy lentamente. Lo cierto es que el llanto es todavía visto por muchos como un signo de debilidad.

Las desventajas de no llorar

Llorar demasiado puede hacer que las personas que te rodean se sientan incómodas, pero no llorar nunca puede hacernos enfermar emocional y físicamente.

Por diversas razones, muchas personas reprimen sus lágrimas. Una de las consecuencias de amortiguar el dolor suprimiendo o sustituyendo la necesidad de llorar es que esos sentimientos no expresados pueden aflorar en forma de depresión.

Es imprescindible reconocer y exteriorizar sentimientos como la tristeza y el dolor. Estos sentimientos no deben valorarse como buenos o malos, simplemente deben asumirse como propios, y el llanto los expresa de un modo inmejorable.

Por otra parte, DeLuca o el psiquiatra británico Henry Maudsley han sugerido que reprimir las emociones y suprimir el llanto puede poner en peligro la salud física.

El dolor que no se alivia con lágrimas puede hacer que otros órganos lloren.”

Un saludo

Nagore y Amaia