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RESILENCIA

Hola a todos,

A veces en la vida existen diferentes circunstancias que nos pueden llevar al límite y hacer que nos cuestionemos si tenemos la fuerza y la voluntad necesarias para continuar adelante. En este punto tenemos dos opciones: dejarnos vencer y sentir que hemos fracasado o sobreponernos y salir fortalecidos, apostar por la resiliencia.

La resilencia es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.

Las personas resilientes no nacen, se hacen. Han tenido que luchar contra situaciones adversas como las que estamos viviendo en al actualidad con el COVID-19. Son personas que se han encontrado al borde del abismo y han dado lo mejor de sí y han desarrollado las habilidades necesarias para enfrentarse a los diferentes retos de la vida.

Características de una persona resiliente

  1. Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones. El autoconocimiento es un arma muy poderosa para enfrentar las adversidades y los retos, y las personas resilientes saben usarla a su favor. Estas personas saben cuáles son sus principales fortalezas y habilidades, así como sus limitaciones y defectos. De esta manera pueden trazarse metas más objetivas que no solo tienen en cuenta sus necesidades y sueños, sino también los recursos de los que disponen para conseguirlas

  2. Son creativas. La persona con una alta capacidad de resiliencia no se limita a intentar pegar el jarrón roto, es consciente de que ya nunca a volverá a ser el mismo. El resiliente hará un mosaico con los trozos rotos, y transformará su experiencia dolorosa en algo bello o útil. De lo vil, saca lo precioso.

  3. Confían en sus capacidades. Al ser conscientes de sus potencialidades y limitaciones, las personas resilientes confían en lo que son capaces de hacer. Si algo les caracteriza es que no pierden de vista sus objetivos y se sienten seguras de lo que pueden lograr. No obstante, también reconocen la importancia del trabajo en equipo y no se encierran en sí mismas, sino que saben cuándo es necesario pedir ayuda.

  4. Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender. A lo largo de la vida enfrentamos muchas situaciones dolorosas que nos desmotivan, pero las personas con un alto nivel de resiliencia son capaces de ver más allá de esos momentos y no desfallecen. Estas personas asumen las crisis como una oportunidad para generar un cambio, para aprender y crecer. Saben que esos momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que reaccionen. Cuando se enfrentan a una adversidad se preguntan: ¿qué puedo aprender yo de esto.

  5. Aún sin ser conscientes de esta práctica milenaria, las personas resilientes tienen el hábito de estar plenamente presentes, de vivir en el aquí y ahora y de tienen una gran capacidad de aceptación. Para estas personas el pasado forma parte del ayer y no es una fuente de culpabilidad y zozobra mientras que el futuro no les aturde con su cuota de incertidumbre y preocupaciones. Son capaces de aceptar las experiencias tal y como se presentan e intentan sacarles el mayor provecho. Disfrutan de los pequeños detalles y no han perdido su capacidad para asombrarse ante la vida.

  6. Ven la vida con objetividad, pero siempre a través de un prisma optimista. Las personas resilientes son muy objetivas, saben cuáles son sus potencialidades, los recursos que tienen a su alcance y sus metas, pero eso no implica que no sean optimistas. Al ser conscientes de que nada es completamente positivo ni negativo, se esfuerzan por centrarse en los aspectos positivos y disfrutan de los retos. Estas personas desarrollan un optimismo realista, también llamado optimalismo, y están convencidas de que por muy oscura que se presente su jornada, el día siguiente puede ser mejor.

  7. Se rodean de personas que tienen una actitud positiva. Las personas que practican la resiliencia saben cultivar sus amistades, por lo que generalmente se rodean de personas que mantienen una actitud positiva ante la vida y evitan a aquellos que se comportan como vampiros emocionales. De esta forma, logran crear una sólida red de apoyo que les puede sostener en los momentos más difíciles.

  8. No intentan controlar las situaciones, sino sus emociones. Una de las principales fuentes de tensiones y estrés es el deseo de querer controlar todos los aspectos de nuestra vida. Por eso, cuando algo se nos escapa de entre las manos, nos sentimos culpables e inseguros. Sin embargo, las personas con capacidad de resiliencia saben que es imposible controlar todas las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y se sienten cómodos aunque no tengan el control. Se centran en cambiar sus emociones, cuando no pueden cambiar la realidad.

  9. Son flexibles ante los cambios. A pesar de que las personas resilientes tienen una autoimagen muy clara y saben perfectamente qué quieren lograr, también tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas cuando es necesario. Estas personas no se cierran al cambio y siempre están dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin aferrarse obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución.

  10. Son tenaces en sus propósitos. El hecho de que los resilientes sean flexibles no implica que renuncien a sus metas, al contrario, si algo las distingue es su perseverancia y su capacidad de lucha. La diferencia estriba en que no luchan contra molinos de viento, sino que aprovechan el sentido de la corriente y fluyen con ella. Estas personas tienen una motivación intrínseca que les ayuda a mantenerse firmes y luchar por lo que se proponen.

  11. Afrontan la adversidad con humor. Una de las características esenciales de las personas resilientes es su sentido del humor, son capaces de reírse de la adversidad y sacar una broma de sus desdichas. La risa es su mejor aliada porque les ayuda a mantenerse optimistas y, sobre todo, les permite enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones.

  12. Buscan la ayuda de los demás y el apoyo social. Cuando las personas resilientes pasan por un suceso potencialmente traumático su primer objetivo es superarlo, para ello, son conscientes de la importancia del apoyo social y no dudan en buscar ayuda profesional cuando lo necesitan.

 

Esperamos que os sirva de ayuda

Un saludo

Nagore

Rosario Linares

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PAUTAS PARA AFRONTAR EL CONFINAMIENTO EN CASA

Hola a todos,

Estamos viviendo una situación compleja y difícil de asimilar por lo novedoso de la situación.

El confinamiento en casa du­rante varios días puede generar mucho malestar psicológico y es por ello por lo que os queremos facilitar una serie de pautas para sobrellevar esta situación.

 

RUTINA DIARIA

Es importante marcarse unos horarios, objetivos diarios para poder llevarlos a cabo a lo largo del día.

 

AFRONTAMIENTO POSITIVO

Debemos centrarnos cognitivamente no en que no nos dejan salir, sino en que, gracias a

nuestro sacrificio personal estamos haciendo un bien para los demás y la sociedad.

Que estamos haciendo algo que es esencial para el bien común.

Enfocarnos en que, aunque es difícil, quedán­donos en casa estamos salvando vidas.

 

EVITAR LA SOBREINFORMACIÓN

La sobreinformación que puede generar mu­chísima ansiedad.

Para cuidarnos, evitaremos estar con la tele encendida todo el día escuchando noticias so­bre el coronavirus.

Sólo nos informaremos en un momento con­creto del día que hayamos elegido previamente. Pueden ser los informativos de la mañana, de la tarde o de la noche, lo que nosotros queramos, pero solo una vez al día.

El resto del día estaremos ocupados haciendo actividades que no estén relacionadas con

este tema.

 

MANTENERSE ACTIVO

Limitar el tiempo que pasamos conectados a la tecnología.

Buscar actividades manuales y formas de pa­sar el tiempo separados de las pantallas.

Buscar formas de actividad física que poda­mos realizar en casa.

 

UTILIZAR LA TECNOLOGÍA para mantenernos unidos a nuestros seres queridos.

 

AYUDARSE MUTUAMENTE

Reunirnos entre todos y tomar conciencia de las dificultades que pueden suponer estos días a nivel psicológico.

Hacer un “acuerdo de paz”, mediante el cual, vamos colaborar y a apoyarnos los unos a los otros, esforzándonos en hacer la vida más lle­vadera a los demás durante este tiempo.

¡Somos un equipo!

Vamos a pasar estos días juntos de la mejor forma posible.

 

PARA LOS NIÑOS:

El consejo de mantener un horario y una ru­tina es fundamental.

Por ejemplo: por la mañana hacemos los de­beres, después de comer vemos la tele o jugamos con tecnología y por la tarde apro­vechamos la situación para hacer actividades especiales en familia.

Los niños deben comprender el por qué no de­bemos salir de casa: no por el miedo a con­tagiarnos, sino porque de este modo estamos protegiendo a personas de salud frágil.

Hacerles entender que estamos haciendo un acto lleno de valor y sentido trascendente.

 

Mucho ánimo para todos

Un saludo

Nagore

Elena San Martín Suárez

(Educadora Social y Psicóloga)

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LOS PROBLEMAS EMOCIONALES DE HOY EN DÍA

Hola a todos,

La mayoría de personas sufren en algún momento de su vida problemas emocionales. A continuación vamos a presentar los más comunes:

  1. La represión emocional

Se da cuando tenemos consciencia de nuestras emociones, pero no sabemos, o no queremos expresarlas (todas o alguna de ellas) debido a lo que nos han enseñado culturalmente, a nivel familiar o a través de nuestro propio aprendizaje.  Ej: Llorar es de débiles. Entonces podemos tener ganas de llorar, pero no nos lo permitimos.

Esto hace que la energía emocional se bloquee y podamos llegar a reprimir nuestras emociones. Nos contenemos, y muchas veces no sabemos por qué. Esto puede suceder con todas las emociones o con algunas por ejemplo el enfado.

 

  1. La negación emocional

La negación de la experiencia emocional se da cuando nos oponemos a nuestras emociones e intentamos eliminarlas de nuestro sentir. En ese momento lo que ocurre es que la emoción aún cobra más protagonismo en nuestro cuerpo. Como no puede salir por el canal adecuado lo que va a hacer es buscar otro camino.

Es entonces cuando la energía emocional se desvía hacia otros canales que le permitan salir. Un ejemplo de ello es cuando somatizamos las emociones en nuestro cuerpo a través de tensión muscular entre otras manifestaciones.

 

«Nuestra habilidad para adaptarnos es increíble. Nuestra capacidad de cambiar es espectacular.»

-Liza Lutz-

 

  1. El descontrol emocional

Se da cuando las emociones nos desbordan y se apoderan de nosotros. Ellas nos controlan en vez de nosotros poder gestionarlas a ellas. Muchos pacientes vienen con miedos muy intensos o fobias que tienen que ver con un descontrol emocional del miedo. Pero en realidad, todas las emociones se pueden descontrolar.

La tristeza, el enfado e incluso la alegría. Por ejemplo, conductas desproporcionadas de agresividad, una euforia desmesurada, o un miedo que nos paraliza entre otras cosas.

  1. La desconexión emocional

Ocurre cuando podemos notar que algo nos está pasando, pero enseguida nos desconectamos, sin ser conscientes de ello. El ciclo emocional se interrumpe. En la desconexión puede haber represión   emocional, negación o desconocimiento de nuestras emociones.

Y a la vez, también puede haber bloqueo o enganche emocional. Digamos que la desconexión puede llegar a englobar muchas de las dificultades emocionales arriba mencionadas. Somos “zombies emocionales” que van en piloto automático sin percatarse de lo que sienten.

 

  1. El conflicto entre diferentes emociones contradictorias

 Como seres humanos nos movemos entre polaridades o extremos. Nos cuesta gestionarnos en puntos medios. Esta circunstancia también se da con nuestras emociones.  A veces, tenemos saboteadores internos que nos dicen que no tendríamos que sentir esto u lo otro.

Es entonces, cuando entramos en lucha con nuestras emociones y no nos permitimos sentir: enfado y calma, tristeza y alegría, entre otras. Cuando en realidad, podemos sentir más de una emoción a la vez sin que esto sea un conflicto mientras las acojamos.

 

  1. El enganche emocional

Nos puede costar soltar personas, cosas y también emociones asociadas a experiencias o personas. A veces, nos quedamos enganchados en emociones que se repiten en nuestro presente. Es como si nos costara soltar esas emociones que llevamos tanto tiempo sintiendo.

Estos problemas emocionales pueden ser debidos a que tenemos emociones del pasado que no hemos superado. Traumas que se perpetúan en el presente porque no los hemos procesado correctamente.

  1. La búsqueda de emociones placenteras

Hay personas que van a buscar constantemente emociones que les produzcan placer. Esto va a ocasionar que no puedan tolerar la frustración u otras emociones desagradables. Entonces, van a desear estar constantemente contentos, como si, de un enganche emocional se tratase pero en este caso, puede que la emoción no sea real. Van a evitar emociones desagradables a través de la negación o represión emocional.

 

Un saludo

Nagore

 

 

www.psicoemocionat.com

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¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE EN MI HIJO LA FORMA DE EDUCAR?

Hola a todos,

 

Como ya os adelantamos en el post anterior, hoy vamos a hablar de las consecuencias que pueden tener nuestros hijos dependiendo del estilo educativo.

 

Educar desde el ESTILO SOBREPROTECTOR puede provocar en nuestros hijos:

  • Autoconcepto deficiente
  • Falta de iniciativa
  • Desinterés y despreocupación por sus asuntos

 

Educar desde el ESTILO PERMISIVO puede provocar en nuestros hijos:

  • Orgulloso de sí mismo
  • Busca apoyos en figuras de autoridad
  • Inseguridad personal

 

Educar desde el ESTILO AUTORITARIO puede provocar en nuestros hijos:

  • Autoconcepto deficiente debido a críticas a su persona
  • Falta de iniciativa por expectativas de fracaso o castigo
  • Rencor hacia el educador

 

Educar desde el ESTILO ASERTIVO puede provocar en nuestros hijos:

  • Buen concepto de sí mismo
  • Seguridad en sí mismo
  • Interés por alcanzar metas

 

 

El papel de los padres es fundamental para el desarrollo de los hijos. Aunque la gran mayoría de progenitores desean lo mejor para sus pequeños, desafortunadamente, algunos cometen errores parentales que pueden perjudicar el crecimiento y la salud emocional de sus hijos.

 

Esperemos que os haya gustado

Un saludo

Nagore y Amaia

 

 

 

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¿CÓMO EDUCO A MI HIJO?

Hola a todos,

Hoy os queremos hablar de un tema que a la gran mayoría de los padres les surgen dudas y en ocasiones quebraderos de cabeza, la educación de nuestros hijos.

 

Antes de nada hay que aclarar que educar no es igual que enseñar.

 

–  Educar es formar en ideas, en creencias morales y afectivas a una persona de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenece. Este papel se otorga normalmente a los padres.

–  Y Enseñar, por otra parte, es transmitir una serie de conocimientos, de saberes, fijados y programados y suele corresponder al profesorado.

 

LOS DIFERENTES ESTILOS EDUCATIVOS

 

ESTILO SOBREPROTECTOR

Estos padres se caracterizan por ser poco firmes y tener poco control sobre la situación. Los padres sobreprotectores tratan de proteger a sus hijos de cualquier incidente.

Los padres:

Sienten: Se preocupan y se ponen nerviosos si si hijo hace algo sin su ayuda o

supervisión.

Piensan: Son TOTALMENTE responsable de lo que le pueda ocurrir a su hijo

Hacen: Elogian a su hijo cuando viene a pedirles apoyo”

 

ESTILO PERMISIVO

Este estilo se caracteriza porque los padres no están implicados en la crianza de sus hijos y, por tanto, no proporcionan el apoyo necesario a sus niños ni les sirven de guía. Se basa en una educación exenta de reglas y normas.

  • Los padres:

Sienten: Se enfadan si su hijo les pide ayuda

Piensan: Cuanto antes sepa lo dura que es la vida mejor

Hacen: Castigan aleatoriamente las conductas que les resultan molestas

 

ESTILO AUTORITARIO

El estilo autoritario se basa en una educación basada en normas y castigos, donde los padres establecen las reglas y esperan que sus hijos las cumplan sin excepción.

  • Los padres:

Sienten: Se ponen furiosos si el niño no actúa de acuerdo a las normas

Piensan: Sus hijos tienen obligación de obedecer

Hacen: Amenazan y castigan TODO comportamiento que no cumpla sus normas”

  • Atribuyen a su hijo las cualidades de su conducta “ Eres malo”

 

ESTILO ASERTIVO

Los padres asertivos suelen ser firmes pero también brindan apoyo y cariño a sus hijos. Ponen reglas que esperan que los hijos sigan y emplean el refuerzo positivo para los buenos comportamientos.

  • Los padres:

Sienten:  Tranquilos mientras comprueban los progresos de si hijo

Piensan: En el proceso de aprendizaje su hijo puede cometer errores

Hacen: Elogian tanto los esfuerzos como los logros

  • NUNCA atribuyen a su hijo las cualidades de su conducta “Tirar la comida al suelo está mal”

 

En el próximo post, os contaremos las posibles consecuencias que puede tener en nuestros hijos el ser educados con un estilo u otro de educación.

 

Esperemos que os haya gustado

Un saludo

Nagore y Amaia

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¿QUÉ ESTILO DE COMUNICACIÓN TENGO?

Todos sabemos qué es comunicar y cómo hacerlo, pero qué estilo de comunicación tiene cada persona es algo que en muchas ocasiones se desconoce.

La comunicación es el proceso mediante el cual se trasmiten ideas, sentimientos, emociones a un sujeto para lograr la comprensión.

Existen dos tipos de comunicación:
Verbal: es la que se basa en la palabra y puede ser de dos ti-pos: • Oral • Escrita
No Verbal: es la que se transmite principalmente a través de la expresión corporal

El uso eficiente de la comunicación favorecerá nuestras relaciones interpersonales y fortalecerá los vínculos que vayamos desarrollando a lo largo de nuestras vidas.

A continuación, os vamos a hablar de los principales estilos de comunicación, para que así podáis conocer cuál es el vuestro y que efectos y consecuencias tiene en nuestro día a día.

• ESTILO PASIVO: Se caracteriza por la forma de “no expresarse”. Su principal característica es que la persona que lo utiliza no expresa de forma abierta, directa y concreta sus ideas. Normalmente no hablan o lo hacen de forma mínima.
La persona de comunicación pasiva: No expresa ideas o mensajes que sienta que puedan afectar a otros, o a sí mismo. Es propio de personas inseguras, con baja autoestima, que no consideran merecedoras de respeto y consideración, pero que sí respetan a los demás.

• ESTILO AGRESIVO: Este tipo de comunicación se da cuando la persona expresa sus ideas en forma abierta y directa, pero afectando de alguna manera a la otra persona. Por ello daña la autoestima del receptor del mensaje.
Las personas con un estilo agresivo de comunicación expresan sus ideas, sus sentimientos, necesidades, opiniones, de forma inapropiada y dañando los derechos de los demás. Tratan de imponer su criterio y conseguir sus objetivos sin importarle la opinión ni los sentimientos de su interlocutor. Es propio de las personas que se consideran superiores o mejores que los demás.

• ESTILO ASERTIVO: Este tipo de comunicación se da cuando la persona expresa sus ideas en forma abierta y directa, tratando de no afectar en forma negativa a los demás. Este estilo busca una comunicación que construya y ayude a resolver las situaciones. Se da cuando la persona expresa sus ideas de forma abierta y directa, tratando de no afectar de forma negativa a los demás. Este estilo busca una comunicación que construya y ayude a resolver las situaciones.
La persona de comunicación asertiva tiene un objetivo claro al comunicarse con otros. Busca el momento, el lugar y la forma de expresar lo que siente.
Propio de las personas seguras de sí mismas, con buena autoestima, que se consideran a sí mismas, y a las demás merecedoras de respeto y consideración.

Tanto el estilo agresivo como el pasivo más allá de favorecer la comunicación entre las personas, la dificulta. Solamente genera conflictos que pueden llegar a acarrear consecuencias no deseables a corto, medio y largo plazo, o quizá, las podamos sufrir inmediatamente.

Es imprescindible conocer e identificar el estilo de comunicación de uno mismo y de los demás, ya que eso, nos ayudará a relacionarnos de forma más óptima con los demás.

Esperamos que os sea de utilidad
Un saludo
Nagore y Amaia

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LA REALIDAD DE SER MAMÁ

Me sentía agotada, pensaba cada día que no podría con ello. Me levantaba por la noche, le daba de comer, le cambiaba el pañal y cuando me quería dar cuenta, otra vez tenía que comer. Por las noches me enfadaba, necesitaba descansar y no podía, estaba de mal humor y eso me hacía sentir culpable. Muchas noches lloraba con mi hija, ¿por qué no me dijo nadie que sería tan difícil?¿Por qué me siento así? Se supone que debía estar contenta, yo deseaba tener un hijo”.

¿No decían que ser madre es los más maravilloso del mundo? ¿O qué el parto es lo complicado y que luego todo es sencillo? ¿O qué una madre y un hijo se entienden a la primera?.

A las madres se les informa del embarazo, los síntomas, las contracciones, el parto, pero ¿y luego qué? ¿Qué pasa cuando se lleva a casa a ese ser recién nacido…?

Primero, hay un proceso de adaptación. Hay que ir poco a poco conociendo a ese nuevo miembro de la familia y entender que alguien va a depender de uno, durante los primeros años nada menos que para sobrevivir; y después, para educarse, moldear su personalidad y demás cuestiones, en donde habrá momentos de dudas, miedos, cansancio, agotamiento, de sentimientos encontrados… pero todos estas emociones son normales.

En ocasiones, muchas madres, aún habiendo deseado ser madres, se ven invadidas por un sentimiento que les genera culpa, arrepentimiento, cuestionarse la valía como madres o sentirse que no van a ser capaces de poder con todo.

A continuación, os vamos a dar una serie de recomendaciones para que las mamás no lleguen a sufrir estos sentimientos:

    • Expresar emociones. No hay emociones buenas ni malas, todas ellas están justificadas y es bueno que se expresen.

    • Adaptación a la nueva situación. Hay que darse un tiempo para ir normalizando la nueva situación.

    • No perder la identidad como mujer. Es necesario que la mamá poco a poco vaya recuperando la identidad de antes de convertirse en madre, porque no sólo eres madre si no también eres mujer.

    • Valorarse. Reforzarte, elogiarte, decirte lo valiente y bien que lo haces, es necesario porque en ocasiones uno mismo es el más crítico.

    • Apoyo social. No estés sola, intenta rodearte de gente para poder hablar, desahogarte.

    • No hay “malas” madres. Todas las madres lo hacen lo mejor posible.

En un tiempo, las madres miraréis hacia atrás y recordaréis una mezcla de sentimientos, felicidad, placer, miedo, preocupación, cansancio….Pero, a pesar de todo, también diréis sin dudarlo que ha merecido la pena.

Esperamos que os guste

Un saludo

Nagore y Amaia

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¿SE PUEDE APRENDER A SER ASERTIVO?

Hola a todos,

La respuesta es sí, se puede aprender a ser asertivo, pero antes de deciros cómo, vamos a empezar definiendo la asertividad.

La asertividad es la capacidad de expresar las opiniones, los sentimientos, las actitudes y los deseos, y reclamar los propios derechos de una manera que no afecte a los derechos de los demás.

Las personas asertivas saben lo que quieren, están seguras de sí mismas, y en esa misma medida, tienen un nivel alto de autoestima y autoconfianza, establecen una comunicación clara y directa con los demás, son proactivas buscando continuamente sus objetivos propuestos, y aceptan las limitaciones que tanto los elementos como las personas en algún momento pueden interponerles.

Si no eres una persona asertiva no debes preocuparte, se puede llegar a ser asertivo, pedir lo que necesitas y conseguir lo que quieres, sin dejar de ser uno mismo.

A continuación os vamos a dar una seria de claves para aprender a ser asertivo:

1. Comienza con algo pequeño

Si la idea de ser asertivo te hace sentir especialmente mal o inseguro, comienza con situaciones de bajo riesgo. Por ejemplo, si pides una hamburguesa, y el camarero te trae un salmón a la plancha, hazle ver su error y envíalo de vuelta. Si sales de compras con tu pareja y estás tratando de decidir sobre un lugar para comer, manifiesta tu opinión a la hora de elegir a donde ir.

Una vez que te sientas cómodo en estas situaciones de bajo riesgo, comienza subiendo la dificultad poco a poco.

2. Empieza diciendo NO

En el camino para ser más asertivo, el NO es tu mejor compañero. Debes decir no más a menudo. Es posible ser firme y decidido con el NO sin dejar de ser considerado. Al principio, decir que no puede hacer que te sientas ansioso, pero con el tiempo llegarás a sentirte bien y bastante liberado.

Es probable que algunas personas se sientan decepcionadas ante esta nueva situación. Pero recuerda que mientras expreses tus necesidades de una manera considerada, no eres en absoluto responsable de su reacción.

3. Sé simple y directo

Cuando te estás afirmando a ti mismo, menos es más. Haz tus peticiones de manera sencilla y directa. No hay necesidad de dar explicaciones elaboradas. Es suficiente con decir educadamente lo que piensas, sientes o deseas.

4. Utiliza el “yo”

Al hacer una petición o expresar desaprobación usa el “yo”. Hazlo siempre en primera persona. En lugar de decir: “Eres muy desconsiderado. No tienes ni idea de lo duro que ha sido el día de hoy. ¿Por qué me pides que haga todas estas tareas?”, debes decir “Estoy agotado hoy. Veo que quieres que haga todas estas cosas, pero no voy a poder hacerlas hasta mañana”.

5. No te disculpes por expresar una necesidad o deseo

Al menos que estés pidiendo algo que sea manifiestamente irrazonable, no hay razón para sentirse culpable o avergonzado por expresar una necesidad o deseo. Así que deja de pedir disculpas cuando pides algo. Sólo pídelo educadamente y espera a ver cómo la otra persona responde. Ser asertivo es comunicar.

6. Utiliza el lenguaje corporal y el tono de voz

Debes parecer seguro al hacer una solicitud o indicar una preferencia. Ponerse de pie, inclinarse un poco, sonreír o mantener una expresión facial neutra, mirar a la persona a los ojos, son acciones que denotan seguridad. También debes asegurarte de hablar con claridad y en voz lo suficientemente alta.

7. No tienes que justificar o explicar tu opinión

Cuando tomas una decisión o das una opinión con la que otros no están de acuerdo, un modo en el que van a tratar de ejercer control sobre ti será exigiendo que des una justificación de tu elección, opinión o comportamiento. Si no puedes encontrar una razón suficiente, suponen que debes estar de acuerdo con lo que quieren.

Las personas no asertivas, con su necesidad de agradar, se sienten obligadas a dar una explicación o una justificación para cada elección que hacen, incluso si la otra persona no se la pidió.

8. Sé persistente

A veces te enfrentas a situaciones en las que inicialmente no encuentras respuesta a tus solicitudes. No te limites a decirte a ti mismo: “Al menos lo intenté “. A menudo para ser tratado con justicia tienes que ser persistente. Por ejemplo, si te cancelaron un vuelo, sigue preguntando acerca de otras opciones, como ser transferido a otra línea aérea, para poder llegar a tu destino a tiempo.

9. Mantén la calma

Si alguien está en desacuerdo o desaprueba tu elección, u opinión, no debes enfadarte o ponerte a la defensiva. Es mejor buscar una respuesta constructiva o decidir evitar a esta persona en futuras situaciones.

10. Elije tus batallas

Un error común que cometemos en el camino para ser más asertivo es tratar de ser firme todo el tiempo. La asertividad es situaciones y contextual. Puede haber casos en los que ser asertivo no te llevará a ninguna parte y tomar una postura más pasiva o por el contrario, algo más activa puede ser la mejor opción.

La diferencia básica entre ser asertivo y ser agresivo es la forma en que nuestras palabras y comportamientos afectan a los derechos de los demás” Sharon Anthony Bower

Un saludo

Nagore y Amaia